Película

La manipulación de Dead Silence

En cierta tienda de cómics de las cercanías no inmediatas de mi domicilio hay expuesto un muñeco de gran tamaño y calidad, fabricado a imagen y semejanza del más relevante de los que aparecen en la película Dead Silence, conocida en España como Silencio desde el mal. Que a mí personalmente no me gusta demasiado y voy a utilizar su nombre original, pero al menos aquí no sucede como con La semilla del diablo (Rosemary’s baby en inglés) y a buen entendedor…

Este largometraje ya tiene algunos años (se estrenó en 2007) y no he tenido ocasión de verlo hasta hace nada y todo porque ese detonante me recordó su existencia y lo busqué. Lo que pasa para no haberlo hecho antes, es que por mucho que una lo intente, es imposible verse todo lo que puede resultar interesante a corto plazo. A veces por falta de tiempo, otras porque no está en ninguna de las plataformas que cada cual tiene a su alcance… sea por lo que sea, tenemos cuentas pendientes y eso es parte del encanto de ser una cinéfila, que se te quedan cosas atrás que luego disfrutas cuando menos te lo esperas.

¿De qué trata Dead Silence? Muy sencillo, es una cinta de terror en la que un matrimonio vive una vida de lo más feliz en uno de esos pequeños pueblos tranquilos en los que se cuenta que nunca pasa nada, cuando en realidad todos sabemos que ocurrirá algo o no habría historia. De hecho, los sucesos vienen por acontecimientos pasados y es algo que no tardaremos nada en descubrir una vez que, finalizada la premisa inicial en la que un agente disruptor chafa a Jamie y Lisa. La visita de algo que recuerda a una canción macabra de la historia de Mary Shaw ha entrado a su casa con malas intenciones, pese a no tratarse más que de un objeto, en teoría. Lo que podríamos considerar el final del primer acto, o de la introducción, sería el de la culpabilización de ese extraño muñeco de ventriloquía que ha llegado en un paquete misterioso como obsequio y que tiene unos aires demasiado siniestros. Por supuesto, sepamos lo que sepamos como espectadores, dentro de la película, el protagonista se aferra a esa idea y trata de llevar a cabo una investigación con la que pueda incriminar con pruebas a esa especie de marioneta para quitarse de encima a un policía que por supuesto no se cree una palabra de lo que él dice y además le tiene como principal sospechoso del homicidio de su esposa.

La película me ha parecido muy entretenida, con un ritmo más que correcto y con bastantes clichés muy bien llevados como muñecos diabólicos, pueblos tranquilos que no lo son tanto, venganzas, leyendas propias tradicionales… Ahora bien, si hay algo que hace que me haya gustado tanto, aparte de que era justo de mi rollo, es el final con un giro de guion inesperado de esos que te quedas boquiabierta.

Dead Silence ha sido escrita y dirigida por James Wan, conocido sobre todo por la serie de películas de terror Saw, Insidious y las de The Conjuring, dentro de las que tenemos, además de las que llevan ese nombre, las de la Annabelle, La monja o La llorona. No confirmo ni desmiento que esté pensando en hacerme un ciclo de este señor si las circunstancias se dan.

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