Serie

Aislada del sol en Lo que hacemos en las sombras

El año pasado tuve la fortuna de ver la película Lo que hacemos en las sombras, realizada por Taika Waititi (Thor: Ragnarok, Jojo Rabbit) y su amigo Jemaine Clement. Por alguna razón no tenía ni idea de que a raíz de su éxito (más que merecido) había ya en curso una serie. Cabe decir que por aquel entonces en casa no teníamos HBO todavía, por lo que era más fácil que se nos hubiera escapado tan vital información. Quiso un desafortunado comentario de un compañero de trabajo de mi chico llegar con ese interesante dato añadido que pudimos utilizar para nuestro disfrute personal.

Tanto la película como la serie se llaman igual. Son dos historias paralelas muy similares en cuanto a su presentación, aunque la serie profundiza mucho más en los personajes y el desarrollo de la trama es más complejo; del mismo modo que tenemos muchas más escenas memorables. Algo lógico ya que las mentes creativas son las mismas y disponen de mayor tiempo para darle mimos a su historia de vampiros.

En la serie de Lo que hacemos en las sombras, de la que hasta ahora hay dos temporadas emitidas, seguimos las vivencias de tres vampiros comunes y el familiar de uno de estos. Lazslo, Nadja y Nandor son los protagonistas de casi todas las cosas que se nos cuentan, aunque muchas no podrían llevarlas a cabo y además vivirían entre la mierda de no ser por Guillermo, el familiar del último de ellos que tanto se esfuerza por tener a su amo contento, esperando a que él cumpla la promesa que le hizo: convertirlo en vampiro. En menor medida vemos al otro habitante de su mansión, Colin, un vampiro con el que no quieren tener mucho contacto porque en lugar de alimentarse de sangre y vivir de noche, puede vagar por la ciudad a cualquier hora y se alimenta de las energías de los demás después de darles la murga sin parar. Además, debido a sus poderes, comienza a hacerlo incluso con su presencia, sin abrir el pico.

Lo que hacemos en las sombras es una serie de vampiros cómica en la que tanto las situaciones como los personajes distan mucho de ser esos vampiros refinados que se nos suelen presentar en otras tantas obras del género. Aquí todos los personajes son descuidados, bastante desastrosos y los bichos raros dentro de la especie. Dicho de otra manera, viven la vida a su manera, en su mansión cochambrosa; intentan encajar con los demás vampiros a su modo las pocas veces que no sienten el rechazo de manera directa y al final siempre la fastidian. Son unos incomprendidos, pero han sobrevivido durante siglos y, si todo va bien, sobrevivirán a unos cuantos más. Se nos cuenta lo complicado que es ser un vampiro como ellos; siempre hay amenazas como rencillas internas, traiciones, brujas o cazadores de vampiros. Comidilla para nosotros como espectadores de esta obra tan entretenida y con la que es imposible no reírse.

Cómo se les va la olla a estos seres a los que no puede tocar la luz del sol y a los que les sienta muy mal tomar comida humana es algo que provoca una gran adicción televisiva. Uno siempre quiere saber más acerca de las vidas de estos personajes tan variopintos con unos gustos inusuales y que andan algo perdidos en un Nueva York ficticio contemporáneo al nuestro.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.