Mes: septiembre 2019

Celebrando el cumpleaños de Tree en «Feliz día de tu muerte»

Un día más, ahí estaba yo con el mando cogido, dando un garbeo por la interfaz de cierto servicio de streaming, barajando a cuál de las cosas de su catálogo daría una oportunidad, sobre cuál presionaría «play». Por alguna razón, «Feliz día de tu muerte» fue la película que finalmente se reprodujo en mi pase privado.

«Feliz día de tu muerte» es una película de terror y ciencia ficción que muy chula de la que no sabía absolutamente nada cuando me dispuse a verla. Ni siquiera me había molestado en leer la sinopsis, simplemente dije: bah, esta me pinta bien que tiene un nombre curioso. Claro, más curioso todavía en su original en inglés, ya que nosotros diríamos «feliz cumpleaños» para lo opuesto a lo que hace referencia el título, pero para ellos se queda la cosa en «Happy Death Day» y «Happy Birth Day» que, quieras que no, son mucho más visuales e impactantes.

Hay películas que dan la sensación de ser lentas, de no arrancar. En «Feliz día de tu muerte» no tenemos que tragarnos apenas minutos para que ya pasen cosas y entremos de nuevo en ese estilo propio que tiene y del que hace mención además con un guiño en una cafetería. No tardamos en ver la muerte de la protagonista y cómo se reinicia el tiempo hasta el despertar de ese día que en lugar de ser un festejo debe convertirse más bien en la escapatoria.

El bucle en el que se encuentra Tree durante el día de su cumpleaños nos tendrá atrapados en el tiempo que dura el film. Al igual que en «All you need is kill», la protagonista irá evolucionando a pasos agigantados según reviva esa misma fecha en el calendario para tratar de sobrevivir como sea para romper aquello que parece no tener un fin y que tanto dolor le provoca.

Este mismo año se estrenó una secuela de «Feliz día de tu muerte», película que ya quedaba cerrada. Aun así, cuando tenga ocasión, le echaré un vistazo porque si es tan desenfadada como la primera y tiene un ritmo similar, no necesito nada más para disfrutar viéndola.

Consigue «Eventualidad» gratis durante el equinoccio

Con un mes cumplido de «Eventualidad» en el mercado y aprovechando que tenemos a la vuelta de la esquina una fecha tan significativa como la del cambio estacional, he decidido regalar mi primer libro en su versión digital a todo el mundo.

Por el equinoccio de otoño, comprendiendo los días 22, 23 y 24 de este mismo mes de septiembre, podréis encontrar «Eventualidad» gratis en Amazon. Habéis leído bien, durante esos tres días, el libro completo estará a coste cero para todo aquel que tenga interés en él.

Corred la voz a los que pudieran estar interesados en mi novela LGTB de ciencia ficción porque esto es por tiempo limitado.

A continuación podéis ver un fanart oficial (realizado por el portadista: David Méndez) de mi protagonista: Ayna, una chiquilla alocada, amante de los gatos y que pierde la cabeza si hay melocotones cerca.

[Arriba]

Tensión y muertes por hacerse con el poder en «Juego de Tronos»

Bastantes años después que la mayoría, en esta santa casa nos sumamos al carro de Juego de Tronos el pasado diciembre.

La suscripción gratuita por el periodo de un mes de HBO nos permitió maratonear todas las temporadas (a falta de la última que se estrenaría en primavera) aprovechando las festividades varias de esas fechas.

Por supuesto, tiempo después, cuando se estrenó en todo el mundo el cierre de esa aventura que había durado varios años en emisión, decidimos que tendríamos una cita los lunes por la noche, después del trabajo, ya que jamás entró en nuestros planes verlo de madrugada en pleno estreno por mucho que tocase esquivar durante el día spoilers por todas partes. Era casi imposible no estar en la onda, no tener ni idea de que estuvieran echando los últimos capítulos de esta serie de fantasía porque, incluso sin tener interés alguno, se veían comentarios y entradas en todas las redes sociales, diarios y revistas digitales. Creedme, Juego de Tronos fue, posiblemente, la mayor moda en varios años. Tenía que tratar de no entrar en la pestaña de Google Now, tenía que ir de puntillas por todo internet hasta que me calzaba mi pijama de Lannister o de Stark (según la ocasión) y veía que se nos venía encima esa semana. Era como un ritual hasta que, poco después del tañido de campanas, llegara la calma y todo volviera a ser como antes, sin dragones, sin luchas por gobernar en los siete reinos.

Juego de Tronos es la adaptación de los libros pertenecientes a la saga «Canción de Hielo y Fuego» del consagrado escritor estadounidense George R.R. Martin que estuvo involucrado directamente con la serie audiovisual prácticamente en todas las temporadas, no solo para asegurarse de que saliera algo acorde a su obra, sino también para contarles cosas que les ayudaran a escribir los guiones y finalizarla, ya que todavía no ha escrito todas las novelas de que constará su relato de fantasía.

Tanto Juego de Tronos como Canción de Hielo y Fuego siguen sus caminos por su lado a partir de cierto punto. No es sólo porque estén en formatos distintos, porque la información que nos llegue de ellos difiera por el medio haciendo que haya recortes y cambios menores en la versión de pantalla para que funcione mejor, sino que queda bastante desligado de cosas que hay publicadas a día de hoy con personajes que no aparecen o con relaciones cambiadas; aspectos que, posteriormente, podrían tener más peso en la narrativa del autor.

Martin tiene fama de matar a sus personajes como si nada. Se suele bromear con el número de bajas e incluso se han visto libros tuneados con marcas por fuera con post-it supuestamente en cada momento donde muera alguien. Se exagera con tales afirmaciones aunque, curiosamente, también es cierto que no le tiembla el pulso para ello. Ya desde la primera temporada pude dar buena fe de ello. El desarrollo que se da a los personajes, incluyéndose a multitud de secundarios, es brutal.

¿Es recomendable esta serie llena de traiciones, romance, aventuras y fantasía? Sin duda. No es perfecta, pero su trama engancha una barbaridad, sus actores son de aúpa y el ritmo es más que adecuado para no aburrirse ni entre capítulos ni entre temporadas, aunque la última haya sido tan controvertida y su final no haya resultado del agrado de unos cuantos entre los que yo no me incluyo.

[Arriba]

Cantando Heavy Metal junto a Aggretsuko

Desconozco en qué momento Aggretsuko se unió a mi vida. Sé que todavía no se habían emitido el especial de San Valentín y, por tanto, muchísimo menos la segunda temporada. Imagino que sería uno de esos días que, después del trabajo, me plantaría frente a la tele dispuesta a ver algo de Netflix en lo que esperaba a que viniera el otro ser humano que vive conmigo. El caso es que ni siquiera sabía que se trataba de una mascota de Sanrio (como Hello Kitty, Rilakkuma o Keroppi), pero ahora es mi favorita de ellas.

El nombre de la serie es un juego palabras que une «aggressive» con «Retsuko». Esto se debe a que la protagonista, una afable panda roja soltera que trabaja como oficinista y a la que cada dos por tres se le suben a la chepa, tiene sus momentos en los que estalla y se va al karaoke a cantar heavy metal con canciones inventadas sobre la marcha en las que suelta toda esa mierda que estaba tragándose dentro. Así se queda más relajada y puede afrontar nuevas situaciones.

Se trata de un anime de lo más adictivo en el que desde el minuto uno ya adoraba a Retsuko. Los capítulos son cortos y aparte se pasan volados por su ritmo y humor. Me encanta cómo se critica a tantos aspectos de la sociedad de una manera super firme, pero siempre con bromas de fondo y un tono distendido. Es genial cómo se habla de acoso laboral, de machismo o incluso de matrimonios por conveniencia de ese modo que es imposible que resulte pesado a nadie y que, sin embargo, da una buenísima visión del problema que cada tema puesto en entredicho supone.

Deseando echarle el guante a la tercera temporada me tienen. Me pregunto con qué nuevas historias del día a día de Retsuko sorprenderán esta vez.

[Arriba]