Etiqueta: comedia (Página 1 de 2)

Arrastrados por los vicios de ‘Californication’

californication

En menos de dos semanas nos ventilamos en casa la serie Californication que vimos desde un servicio de streaming al que estamos sacando un enorme provecho.

Esta serie, protagonizada por el protagonista de Expediente X, deja claro que David Duchovny no está nada encasillado a pesar de haber estado tantísimos años haciendo el papel de inspector pavisoso rodeado siempre de casos paranormales y, de hecho, Hank Moody, el protagonista de esta historia no se parece en nada a lo que muchos estábamos acostumbrados a ver de él, pero es que tampoco es un personaje que uno se encuentre en muchas historias, ya que es un despojo, pero al mismo tiempo un caballero.

Hank Moody es un escritor vagorro, fiestero, con adicción por el sexo y sobre todo, un completo enamorado de su chica y un auténtico amante de la figura de la mujer y no solo por llevarse a todas las que puede a la cama, sino también por el enorme respeto que siente por ellas porque aunque se pase la vida metiendo la pata y se meta en muchos fregados, es un hombre fiel siempre que está con alguien, a pesar de su adicción, y es también feminista, todo un luchador a su modo de la igualdad que no duda en defender por ejemplo a una prostituta, porque considera que ni el ser mujer ni su trabajo son sinónimo de que otro se aproveche de ella.

La serie entera gira en torno a este personaje, a su relación con Karen que tan pronto están juntos como separados, casi siempre por malentendidos, aunque a veces también porque ella es un poquito cabrona. Y también tenemos siempre ahí algo que está ligado estrechamente con Hank, su representante y la mujer de éste.

Siempre en tono de humor, con títulos de episodios con nombre de canción de Rock&Roll (y el de la propia seria también, haciendo referencia a la canción y disco “Californication” de Red Hot Chili Peppers, y que tanto le pega por aquello de que es en California y se fornica muchísimo) veremos cientos de situaciones desternillantes e interesantes de uno de los mejores personajes de ficción, porque el que no sea una serie coral tampoco es malo (ahí tenemos al Dr. House).

La adicción hacia Californication una vez que uno empieza a verla es comparable a la de Hank por el alcohol, las drogas o el sexo porque los diálogos y escenas son tan interesantes en cada una de las temporadas (salvo en la última que a mi parecer sobra por completo y quedaba cerrado todo bien sin meter el efecto culebrónico de la nada) que lo más normal es que si os ponéis a verla también busquéis siempre hueco de donde sea o la metáis de fondo mientras realizáis otras actividades porque es muy grande.

Si tenéis problemas con lo sexual y para vosotros es un tabú, entonces mejor que os mantengáis alejados de algo tan lleno de escenas de cama, chistes picantes y filias de todo tipo, pero no es algo pornográfico y explícito, sino que es una serie de humor que trata sobre ese tema abiertamente.

Cómo evolucionan los personajes que rodean a Hank, junto con él mismo, o los momentos de flashback para comprender mejor el presente al conocer el pasado también molan mucho, ¡si es que no puedo decir nada malo de esta serie, porque lo pasé tan bien con ella!

De verdad que si podéis, echadle un ojo porque es una pequeña joyita que puede pasar desapercibida.

Rebound ( リバウンド)

01-2L

Hoy os voy a contar la historia de cómo me he tirado meses, literalmente, con una serie de acción real hasta ventilármela. No es que no me gustara, pero entre unas cosas y otras, se quedó me quedó colgada. Todo empezó en verano, cuando después de haberme visto un par de dorama de llorar como un saco de magdalenas (una bolsa se antoja pequeña) vi Zettai Kareshi, del que hablé en este blog y entonces me puse a buscar un poco de información sobre los actores y demás y descubrí Rebound ( リバウンド), título que tuve en cuenta para más adelante, comenzando precisamente a verlo tras mi visionado de Bambino, a nada del viajecito a Tokyo, por lo que, estaba claro, que allí, sacando un partido a las horas que ni os podéis imaginar para exprimir al máximo el tiempo de la estancia, no vería nada de Rebound ni por aproximación. A la vuelta, entre el jet-lag, clases, web, trabajos de traducción y un larguísimo etc. ni me acordé de este dorama hasta que yendo a Barcelona en octubre por el Salón del Manga, aburrida en el AVE y con el portátil en mis rodillas, me puse algún capítulo más, pero igualmente, por otras razones diferentes, volví a dejar la serie de lado hasta que hace un par de semanas me la ventilé. Cabe decir también que en Barcelona conocí a Jerometa, de la que podéis (y debéis) seguir su blog para convertiros en unos jerohiistas de pro.

Comencé a ver a Rebound porque los dos protagonistas habían salido precisamente de Zettai Kareshi y me habían gustado sus interpretaciones y la serie. La detuve por cuestiones varias pero, también, porque no era lo que me imaginaba, ya que se trata de una historia inverosímil de una chica que engorda y adelgaza decenas de kilos prácticamente de la noche a la mañana, según transcurre todo. Es una comedia ligerita de amor y eso es lo que la salvaba de la quema, eso y que me hacía gracia la actriz con sus bobadas, aunque fuera todo tan exageradísimo. También, ayudaba que ella trabaje como periodista y que se pasase la vida en una pastelería, con ciertas paradas en la tienda de Katsudon de su padre, que son cosas sobre las que me mola escuchar cosas en japonés ya que el vocabulario asociado a esa profesión y a lo que uno puede encontrarse en ambos locales, me parece de lo más útil, personalmente, para usarlo. Vaya, que es por frikismo idiomático de mirar a sacarle tajada a esto de manera más o menos consciente, pero al menos entretenida.

Rebound es un dorama corto, de una sola temporada de 11 capítulos en los que vemos la evolución de Buuko y cómo afronta sus problemas de sobrepeso o las razones que la llevan a hacer dieta de vez en cuando y que vienen siendo por trabajo o por amor, básicamente. Pero bueno, aunque es una serie un poco tonta, tenía su aquel como para que la haya completado, aunque haya sido de un modo tan espaciado.

Próximamente hablaré de otra serie en el blog, pero ésta no es japonesa. ¿Qué será, será…?

Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva

00

Ya me he leído el último de los libros de la saga de La guía del autoestopista galáctico, su Informe sobre la Tierra: fundalmentalmente inofensiva me ha dejado bastante triste porque las aventuras de Ford, Arthur y demás aún no habían acabado, pero al morirse el autor este final sin cerrarse es el que tenemos, sin llegar a descubrirse la pregunta a la que se responde con 42. Pero también es porque es un libro bastante más tristón, debido a que Douglas Adams dijo que como su último año había sido una mierda, que eso lo había reflejado en la novela que había decidido que sería realmente la última de la saga, pero tras las críticas de los lectores que no estaban contentos con un final así, dijo que quizás cinco no era un buen número después de todo y que se debería cerrar en una sexta que jamás pudo llegar a escribir, aunque lo hizo de manera póstuma otro escritor con el permiso de su viuda. Por ello, el quinto es el final de la saga desde el autor original, mientras que se considera que el sexto es el auténtico por cumplirse el deseo que él no llegó a cumplir.

En este libro vemos más a Trillian y a una versión alternativa suya, que en todos los anteriores sumados y eso puede hacerse un poco pesado para los no fans de este personaje (entre los que me incluyo) aunque existen buenos motivos para que ella aparezca tantísimo. También, Ford vuelve a lucirse continuamente y esta vez además, tiene dinero y hasta una tarjeta American Express, mientras que Arthur ha descubierto lo bien que se siente haciendo bocadillos con carne de animales completamente normales, pero mientras que cada uno está en un lugar de la galaxia, todos los universos y las líneas temporales siguen en movimiento, los vogones siguen trabajando en La guía del autoestopista galáctico en la que sobre el planeta Tierra tan solo rezaba la frase Informe sobre la tierra: fundamentalmente inofensiva, a pesar de todo lo que Ford había escrito acerca de ella tras vivir allí una buena temporada y… bueno, que descubrimos el sentido de esta guía, el auténtico significado que hay detrás de su elaboración y eso sí que es algo muy, muy pepino.

Reencarnaciones, muertes, maléficos planes… pero edulcorado con buen humor a pesar del pesimismo y la oscuridad que hay en esta historia de otra de las etapas de Arthur Dent, un inglés que un buen día dejó de ser normal pero que siempre que puede se aferra a lo que pueda hacerle sentirse un tío corriente que hace cosas sencillas y cotidianas, aunque le toque vivir cambios bruscos y asumir cosas de la noche a la mañana que ni podría imaginar que pudieran pasarle a él, que ya ha vivido de todo, especialmente teniendo a Ford cerca.

Como siempre, recomiendo la lectura de la saga porque es divertidísima y muy interesante e ingeniosa, aunque da mucha penita que su autor no fuera el encargado de acabarla como es debido, del mismo modo que dan pena algunas escenas tristonas al ser tan sencillo encariñarse con estos personajes tan carismáticos de los que se nos habla.

Hasta luego, y gracias por el pescado

Maquetaci—n 1

El cuarto de los libros de la saga de ciencia ficción de Douglas Adams de “La Guía” de la que he hablado ya en este blog al escribir un poco mi opinión sobre los tres anteriores (La Guía del autoestopista galáctico, El restaurante del fin del mundo y también La vida, el universo y todo lo demás) ha pasado por mis manos y me ha encantado.

Hasta luego, y gracias por el pescado (So long, and thanks for all the fish) cuenta la historia sobre cómo todos los delfines se fueron del planeta Tierra, agradecidos por haber sido alimentados por peces durante su estancia allí. Es un tema que se mencionó de pasada en el primero de los libros, pero en el que se hace hincapié ahora porque es importante saber más cosas acerca de ellos y del mensaje que dejaron. Para ello, se volverán a dar unas cuantas casualidades, gracias a la ley de la improbabilidad infinita (y por qué no, a la bistromática) y Arthur Dent conocerá al dios de la lluvia y también a una mujer muy especial que tiene un secreto que solo compartirá con él.

La novela, como era de esperar, está llena de críticas, humor inglés y diálogos de lo más interesantes de leer. Por supuesto, hay varias sorpresas relativas a la Guía y a otros personajes como la parejita formada por Zaphod y Trillian o al nada apasionado ni ilusionado Marvin, el robot doméstico emo que tardará en aparecer, pero lo hará de una manera inolvidable.

Como el resto de libros de la saga, se trata de una novela cortita e intensa, sin ningún tipo de desperdicio y sobre la que se retoman pasajes mencionados antes, mientras que se abren nuevas puertas dentro de una historia en la que todo es posible, si no es en este universo, será en otro, ya que entre viajes por el tiempo y el espacio, podemos ver cómo algunas cosas terminan reescritas y aun así todo guarda relación y no perdemos el hilo de lo que le ocurre a ese hombre que dejó un momento sola su casa para irse a tomar unas pintas de cerveza con su amigo Ford Prefect, minutos antes de cambiar su vida para siempre… y en bata y pijama.

La vida, el universo y todo lo demás

CM514_G

El tercero de los libros de la popular saga de Douglas Adams por la que existe el día de la toalla (que dio paso en cierto modo al día del orgullo friki) es La vida, el universo y todo lo demás (Life, the Universe and everything) y en él siguen las aventuras de Arthur Dent, Ford Prefect y el resto de personajes conocidos a lo largo de La guía del autoestopista y de El restaurante del fin del mundo.

Esta serie de ciencia ficción es para partirse de risa, como he comentado al hablar un poco de los anteriores (poco, por aquello de evitar spoilers a quienes queráis leer los libros), pero si con uno he llorado de la risa y me han dado ataques enormes de tener que ir al baño a hacer pis, para volver al lugar de lectura y seguir doblada de las carcajadas, es precisamente con este tercer libro y es que son tantas las escenas memorables que en mi cabeza no hago más que pensar en que la BBC debería hacer una serie de acción real de La guía del autoestopista galáctico adaptando las novelas en condiciones y metiendo de nuevo a Martin Freeman como Arthur Dent, porque no solo en la película lo hacía de maravilla, sino que además por las descripciones suyas en las novelas, da el pego tanto que cada vez que se habla de este personaje yo veo a cara de ese actor, del mismo que mola tantísimo como John Watson en la serie de Sherlock.

Aunque sigue sin saberse cuál es la pregunta para “La vida, el universo y todo lo demás” que da como resultado 42, sí que se descubre algo importante al respecto y no es para menos teniendo como título del libro precisamente lo que se le dijo al superordenador que hizo ese cálculo tan complejo. Pero lo más importante y molón no es que siga habiendo incógnitas para los posteriores libros, sino que la narración sigue siendo igual de interesante, que sigue habiendo un montón de críticas, y sobre todo, que entre tantísimo humor (con bastante mala leche en muchos casos) se dan respuestas para algunas de las historietas relatadas en las anteriores novelas, incluso cuando pensábamos que algunas de ellas pertenecían simplemente a un episodio aislado como el del tarro de petunias. La importancia del cricket, las generaciones de una fiesta o la tristeza perenne de Marvin son otros de los temas tratados con gran acierto.

Una vez más, intentad darle prioridad a esta saga si la teníais entre vuestras lecturas pendientes y, de no ser así, no puedo más que volver a recomendarla desde mi blog, ya que no estoy tan encantada como antes, sino que aún lo estoy más porque es una joyita de la literatura contemporánea de la que es una lástima que tan solo exista edición de bolsillo y que no haya una que haga honor a su calidad.

Página 1 de 2

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén