Etiqueta: amor (Página 1 de 2)

Shigatsu wa kimi no uso: una melodía que te hará llorar

shigatsu wa kimi no uso

¿Os ha pasado lo de pensar que cuando tengáis un poco de tiempo o cuando sea tan fecha vais a hacer esto o lo otro y luego nada? A mí me ocurre de una manera más rara, porque es cierto que cuando uno está algo más libre tiene la sensación de que el tiempo se desliza lentamente de entre los dedos sin saber muy bien dónde se va, pero también que en realidad termino cambiando algunas cosas por otras, en plan de leer otros libros o ver otras series, aunque algunas cosas permanecen como en los planes iniciales. De una de éstas me vi Shigatsu wa kimi no uso, que no la tenía entre las prioritarias, pero que me alegro de haber visto.

Lo que me impulsó a ponerme con este anime dramático sobre músicos adolescentes fue el manga, editado aquí en España y del que leo cada tomo con voracidad según lo tengo en mis manos. Con Nodame Cantabile, un josei de música clásica (pero de corte cómico) me gustó mucho más la adaptación animada porque así podía escuchar las canciones y en Shigatsu wa kimi no uso, aunque al final no se centre tanto en eso, sino muchísimo más en las relaciones personajes y en el resquebrajado corazón de su protagonista (Kosei Arima) también he disfrutado mucho más de él, aunque debo decir que el manga todavía no lo he terminado y que me queda por recorrer la mitad del camino.

Shigatsu wa kimi no uso (四月は君の嘘, Your lie in April o Tu mentira en abril) trata sobre un momento en la vida de cuatro amigos de 14 años que sufren por amor: por el amor al deporte, a la música o hacia otra persona, por la pérdida de alguien importante o por el temor a no saber si podrán ver cumplidos sus sueños. Las inseguridades se reflejan en su día a día, en su manera de jugar en el caso de dos de ellos y en la forma de tocar en la de los otros.

Los personajes son de lo más carismáticos y están muy bien definidos: Kosei es serio y de gran corazón, tiene un trauma tremendo y aunque lleva años huyendo de él, le toca enfrentarse de nuevo a ello; Kaori es una chica divertidisísima, muy fuerte y que se lanza de lleno a alcanzar sus sueños sin importarle lo que pienses los demás, es del tipo Carpe Diem y una golosa empedernida; Tsubaki es la mejor amiga de Kosei, se conocen desde canijos y siempre se han apoyado el uno en el otro, aunque le gusta chincharle y es un poco violenta; Watari es un chulito de puertas para afuera, pero un miedoso y un buenazo en su interior, aunque siempre va con su máscara puesta excepto para sus dos mejores amigos, Kosei y Tsubaki. Lo mejor de todo, es que con sólo esos personajes, la trama va envolviendo de tal modo según avanzan los capítulos que es como si cada pequeña melodía, tanto de las tocadas como de las silenciosas, las expresadas con gestos y suspiros, se metieran dentro de la piel.

La serie es un drama de la cabeza a los pies, uno muy bonito, que huele a dulce de pastelería, tiene el tacto de un gato negro y suena haciendo vibrar como sólo dos músicos profesionales con un estilo propio pueden hacerlo, dando su toque particular a las partituras de los grandes clásicos.

¿Acaso puede una mentira hacer llorar? Sin duda, pero eso no lo descubriréis hasta el final, si os animáis a ver esta pequeña maravilla no tan popular como debiera.

Emociones encontradas con Tales of Hearts R

Tales-of-Hearts-R-PSVita-Wallpaper-4Hace no demasiado, ya en pleno verano con sus nada amigables oleadas de calor, cogí por banda una de las PS Vita que tenemos por casa y me dije que ya estaba bien de tener una partida de Tales of Hearts R sin tocar desde hacía meses y en la que estaba prácticamente al principio de la historia, ya que ni siquiera tenía personajes suficientes como para cerrar un grupo.

Después de esa decisión, me volqué de lleno en este rpg para portátil y lo hice, sobre todo, porque muy pronto estaba embriagada de todo cuanto veía. Como siempre, la amistad, el valor y el amor estaban en la cúspide de la trama de un juego de aventuras como éste y además había bastantes elementos de la historia tan cercanos (y similares) a los de otros de la saga, que me sentía bastante como Pedro por su casa, sobre todo a la hora de juguetear con el anillo mágico en los puzles o de calar quién sería la persona que traicionaría en esta ocasión a los miembros del grupo ya que hay dos cosas que nunca faltan: traidores y un momento de encierro/encarcelamiento.

Si por algo me ha encantado Tales of Hearts R y me decidí incluso a sacarle una buena multitud de extras (y hasta me he quedado con ganas de echar una partida plus gastando mi rank obtenido para comprar cosas como experiencia x2, guardar mi equipo y dinero, etc.) ha sido porque en cada pueblo había pequeñas historietas separadas o no de la trama principal, cada personaje tenía su trasfondo y todo estaba repleto de humor. ¡Era tan divertido encontrarse por ahí al Chef Maravillas o ver a la pintora Beryl picada y celosa de las demás! Aunque quizás, lo que más me ha gustado de todo ha sido el tener a un personaje sin ninguna emoción, tras perder lo que podríamos llamar sus fragmentos de alma (su espiria, en realidad) y ver cómo, poco a poco, según íbamos recuperando cada parte, iba siendo un personaje más complejo y rico, un personaje lleno de vida y esperanza tan encantador como bruto, y es que, buena parte del juego se basa en encontrar todas las emociones perdidas de Kohaku y, de paso encontrarnos a nosotros, como jugadores ya de lleno en un mundo de fantasía que se torna maravilloso, pese a las amenazas y problemas que nos darán un bofetón en la cara cuando llegue uno de esos giros argumentales necesarios para no tener la sensación del “¿y eso es todo?”.

Uno puede pensar, por defecto, que Tales of Hearts R es un juego menor, algo sin tanto contenido o diversión como uno de los Tales of de sobremesa, pero en realidad, la única diferencia es que está en pantalla grande de manera nativa (se puede con PS Vita TV) y que no podemos jugar con amigos, lo cual en mi caso es un fastidio porque a la mayoría de la saga le he dado caña con Moi, escogiéndonos cada uno a un personaje porque nos compenetramos muy bien en los combates, de manera que las decisiones las tomábamos juntos y luego en luchas nos turnábamos para los Hi-Ougi (ataques místicos megapoderosos) y cosas así. La soledad jugando no ha hecho que no pueda apreciar del título, ya que, repito, es grandioso, pero es cierto que hubiera preferido que saliera en PS3 o algo así, aunque eso hubiera supuesto que tardara aún más en finalizarlo por el tema de no podérmelo llevar por ahí y de encajar horarios con mi compi.

El mundo de Tales of Hearts R me ha llenado tanto que me alegro de tener una Vita por títulos como éste, tan especiales y con personajes que abrazan con sus alas y me hacen volar con ellos, que es justo lo que hizo el caballero de cristal, ese ser ficticio tan rico que se convirtió no solo en mi favorito de esta entrega, sino de mis predilectos de toda la serie.

Sencilla empatía con los del club de los incomprendidos

el-club-incomprendidos

Entre las distintas cosas que me han mantenido ocupada en julio un poco alejada del blog, se encuentra la de la lectura de cinco libros del tirón. Cinco que, en un principio no me hubieran interesado demasiado, a priori, de no ser por tener tan desarrollado el gusto por lo audiovisual, por el cine, concretamente y que, una vez más, me ha empujado de lleno a la literatura, otra de mis pasiones para nada inconfesables.

Un día, como cualquier otro, pero casi de casualidad, Moi y yo vimos la película “El club de los incomprendidos”, que no estaba mal y que hizo que buceara un poco en internet para saber cosas sobre ese libro en el que decía estar basado “Buenos días, princesa” en honor a la película “La vida es bella” de Roberto Benigni que tantas veces hemos visto en casa y que nos chifla. Al ver lo de ese libro, vi que tenía tres más por detrás y un relato corto en ebook que iría justo delante, así que en total la saga se componía de cinco volúmenes ya que está cerrada. Bueno, me parecían pocos si lo comparamos con otras sagas, como por ejemplo los más de 40 que nos ha dejado Sir Terry Pratchett, así que me hice con ellos y en no demasiadas noches me los ventilé.

El género de romántica adolescente no va mucho conmigo, ni siquiera lo hace el de romántica normal, aunque en películas sí me gustan bastante unas cuantas, y sin embargo, igualmente esta saga de Blue Jeans tan popular es tan ligera de leer, que entra todo solo. De “Conociendo a Raúl”, “Buenos días, princesa”, “No sonrías que me enamoro”, “Puedo soñar contigo” y “Meri tiene un secreto” he sacado en claro que su estilo de cambiar rápidamente de los pensamientos y actos de uno del grupo a los de otro y que quede todo condensado en pocos días con bastantes cosas ocurriendo en esos momentos, es lo que provoca esa adicción porque todas las inseguridades de los chavales, sus miedos y también lo que se atreven a hacer y a decir es bastante verosímil del modo en que se presentan.

No es que sea una saga que vaya a recomendar leer a todo el mundo y que considere lo más de lo más, pero entiendo a qué se debe su fama, ya que los chicos que un día crearon el club de los incomprendidos por sentirse fuera de lugar, son tan normales que le pueden resultar cercanos a cualquier lector, porque la mayoría no se considera especialmente guapo, ni listo, tiene cierta (o mucha timidez) y utiliza con cierta asiduidad cosas como las redes sociales o las mensajerías instantáneas, porque lo de hacerse una perdida ya es cosa del pasado desde que las conexiones a internet no se limitan a estar en clase de informática o a tener que conectarse a ciertas horas desde casa. Por eso os digo, que el mensaje es que todo chico normal en realidad se ha sentido incomprendido en algún momento y que, ésa es la razón por la que es tan sencillo empatizar con los personajes de estas novelas de las que la única que se me hizo pesada fue la última, porque para mí ya estaba todo bien cerrado antes y era como volver a abrir un boquete por alguna parte para taparlo con yeso deprisita, para así poder explicar un poco qué pasó después de un final inesperado y que a más de uno dejaría loco en lo que iba a haber cerrado una trilogía.

Rebound ( リバウンド)

01-2L

Hoy os voy a contar la historia de cómo me he tirado meses, literalmente, con una serie de acción real hasta ventilármela. No es que no me gustara, pero entre unas cosas y otras, se quedó me quedó colgada. Todo empezó en verano, cuando después de haberme visto un par de dorama de llorar como un saco de magdalenas (una bolsa se antoja pequeña) vi Zettai Kareshi, del que hablé en este blog y entonces me puse a buscar un poco de información sobre los actores y demás y descubrí Rebound ( リバウンド), título que tuve en cuenta para más adelante, comenzando precisamente a verlo tras mi visionado de Bambino, a nada del viajecito a Tokyo, por lo que, estaba claro, que allí, sacando un partido a las horas que ni os podéis imaginar para exprimir al máximo el tiempo de la estancia, no vería nada de Rebound ni por aproximación. A la vuelta, entre el jet-lag, clases, web, trabajos de traducción y un larguísimo etc. ni me acordé de este dorama hasta que yendo a Barcelona en octubre por el Salón del Manga, aburrida en el AVE y con el portátil en mis rodillas, me puse algún capítulo más, pero igualmente, por otras razones diferentes, volví a dejar la serie de lado hasta que hace un par de semanas me la ventilé. Cabe decir también que en Barcelona conocí a Jerometa, de la que podéis (y debéis) seguir su blog para convertiros en unos jerohiistas de pro.

Comencé a ver a Rebound porque los dos protagonistas habían salido precisamente de Zettai Kareshi y me habían gustado sus interpretaciones y la serie. La detuve por cuestiones varias pero, también, porque no era lo que me imaginaba, ya que se trata de una historia inverosímil de una chica que engorda y adelgaza decenas de kilos prácticamente de la noche a la mañana, según transcurre todo. Es una comedia ligerita de amor y eso es lo que la salvaba de la quema, eso y que me hacía gracia la actriz con sus bobadas, aunque fuera todo tan exageradísimo. También, ayudaba que ella trabaje como periodista y que se pasase la vida en una pastelería, con ciertas paradas en la tienda de Katsudon de su padre, que son cosas sobre las que me mola escuchar cosas en japonés ya que el vocabulario asociado a esa profesión y a lo que uno puede encontrarse en ambos locales, me parece de lo más útil, personalmente, para usarlo. Vaya, que es por frikismo idiomático de mirar a sacarle tajada a esto de manera más o menos consciente, pero al menos entretenida.

Rebound es un dorama corto, de una sola temporada de 11 capítulos en los que vemos la evolución de Buuko y cómo afronta sus problemas de sobrepeso o las razones que la llevan a hacer dieta de vez en cuando y que vienen siendo por trabajo o por amor, básicamente. Pero bueno, aunque es una serie un poco tonta, tenía su aquel como para que la haya completado, aunque haya sido de un modo tan espaciado.

Próximamente hablaré de otra serie en el blog, pero ésta no es japonesa. ¿Qué será, será…?

Felices Reyes, Kupó

15-01-01-Nadal_Galiza-062

He recibido varias visitas de los Reyes Magos, entre estar fuera de casa, autorregalos, cosas planeadas a posteriori, mails sorpresa de Nintendo y demás, a los tres pillos de Oriente les toca darse muchos paseos, pero así hacen un poco de ejercicio para bajar el turrón. Sé que lo normal es recibir regalos hoy, pero en casa no somos normales en absoluto, así que a mí me rodean los obsequios siempre antes y después de la fecha. Durante, como mucho, habría roscón y este año todavía ni eso.

No voy a poner listado de cosas recibidas, en absoluto, pero hay algo muy chulo que ha llegado de la mano de mi suegra: un peluche hecho por ella misma de un mogurito de Final Fantasy. A ella le encantan las manualidades, sobre todo juguetear con las agujas de ganchillo haciendo eso que se conoce como crochet o amigurumi. El caso es que yo no sé mucho de eso, pero le dije lo que quería, estuvimos por Pontevedra buscando los colores adecuados para Mogu y en unos tres o cuatro días sin estar a tiempo completo ni mucho menos, ya tenía este pedazo de peluche, bastante grandecito, que se mantiene sentado y que ahora está en una de las estanterías más tochas de la colección de juegos.

Es para fardar de peluche pero bien, ¿verdad? Ahora hará más y, de hecho, tiene pensado abrirse un blog (con mi ayuda) para mostrar las cosas que vaya haciendo (tanto de frikadas como de todo tipo de cosas) así que si alguna vez queréis unos patucos personalizados para un bebé, unos pendientes monérrimos (me está haciendo unas pokeball) o cualquier otro detallito que se os ocurra, puede que os vayan bien sus servicios.

A continuación os dejo una pequeña galería de imágenes de Mogu para que veáis mejor en detalle el muñequillo y el detalle del pompón rojo en la cabeza, o sus preciosas alitas malva.

Los créditos de las fotos son para Moi.

Estoy encantada con el Mogu y con lo expresivo que es con esos ojos tachados y esa boca pegadita a esa nariz tan redondita, pero si algo tendría que destacar por encima de todo son esas orejas maleables y esas patitas gordotas. Sólo le faltaría un chip de voz con un “Kupó” grabado para apretarle en la mano y que dijera eso tan característico de estos bichejos tan simpáticos y achuchables.

Página 1 de 2

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén