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Shigatsu wa kimi no uso: una melodía que te hará llorar

shigatsu wa kimi no uso

¿Os ha pasado lo de pensar que cuando tengáis un poco de tiempo o cuando sea tan fecha vais a hacer esto o lo otro y luego nada? A mí me ocurre de una manera más rara, porque es cierto que cuando uno está algo más libre tiene la sensación de que el tiempo se desliza lentamente de entre los dedos sin saber muy bien dónde se va, pero también que en realidad termino cambiando algunas cosas por otras, en plan de leer otros libros o ver otras series, aunque algunas cosas permanecen como en los planes iniciales. De una de éstas me vi Shigatsu wa kimi no uso, que no la tenía entre las prioritarias, pero que me alegro de haber visto.

Lo que me impulsó a ponerme con este anime dramático sobre músicos adolescentes fue el manga, editado aquí en España y del que leo cada tomo con voracidad según lo tengo en mis manos. Con Nodame Cantabile, un josei de música clásica (pero de corte cómico) me gustó mucho más la adaptación animada porque así podía escuchar las canciones y en Shigatsu wa kimi no uso, aunque al final no se centre tanto en eso, sino muchísimo más en las relaciones personajes y en el resquebrajado corazón de su protagonista (Kosei Arima) también he disfrutado mucho más de él, aunque debo decir que el manga todavía no lo he terminado y que me queda por recorrer la mitad del camino.

Shigatsu wa kimi no uso (四月は君の嘘, Your lie in April o Tu mentira en abril) trata sobre un momento en la vida de cuatro amigos de 14 años que sufren por amor: por el amor al deporte, a la música o hacia otra persona, por la pérdida de alguien importante o por el temor a no saber si podrán ver cumplidos sus sueños. Las inseguridades se reflejan en su día a día, en su manera de jugar en el caso de dos de ellos y en la forma de tocar en la de los otros.

Los personajes son de lo más carismáticos y están muy bien definidos: Kosei es serio y de gran corazón, tiene un trauma tremendo y aunque lleva años huyendo de él, le toca enfrentarse de nuevo a ello; Kaori es una chica divertidisísima, muy fuerte y que se lanza de lleno a alcanzar sus sueños sin importarle lo que pienses los demás, es del tipo Carpe Diem y una golosa empedernida; Tsubaki es la mejor amiga de Kosei, se conocen desde canijos y siempre se han apoyado el uno en el otro, aunque le gusta chincharle y es un poco violenta; Watari es un chulito de puertas para afuera, pero un miedoso y un buenazo en su interior, aunque siempre va con su máscara puesta excepto para sus dos mejores amigos, Kosei y Tsubaki. Lo mejor de todo, es que con sólo esos personajes, la trama va envolviendo de tal modo según avanzan los capítulos que es como si cada pequeña melodía, tanto de las tocadas como de las silenciosas, las expresadas con gestos y suspiros, se metieran dentro de la piel.

La serie es un drama de la cabeza a los pies, uno muy bonito, que huele a dulce de pastelería, tiene el tacto de un gato negro y suena haciendo vibrar como sólo dos músicos profesionales con un estilo propio pueden hacerlo, dando su toque particular a las partituras de los grandes clásicos.

¿Acaso puede una mentira hacer llorar? Sin duda, pero eso no lo descubriréis hasta el final, si os animáis a ver esta pequeña maravilla no tan popular como debiera.

Emociones encontradas con Tales of Hearts R

Tales-of-Hearts-R-PSVita-Wallpaper-4Hace no demasiado, ya en pleno verano con sus nada amigables oleadas de calor, cogí por banda una de las PS Vita que tenemos por casa y me dije que ya estaba bien de tener una partida de Tales of Hearts R sin tocar desde hacía meses y en la que estaba prácticamente al principio de la historia, ya que ni siquiera tenía personajes suficientes como para cerrar un grupo.

Después de esa decisión, me volqué de lleno en este rpg para portátil y lo hice, sobre todo, porque muy pronto estaba embriagada de todo cuanto veía. Como siempre, la amistad, el valor y el amor estaban en la cúspide de la trama de un juego de aventuras como éste y además había bastantes elementos de la historia tan cercanos (y similares) a los de otros de la saga, que me sentía bastante como Pedro por su casa, sobre todo a la hora de juguetear con el anillo mágico en los puzles o de calar quién sería la persona que traicionaría en esta ocasión a los miembros del grupo ya que hay dos cosas que nunca faltan: traidores y un momento de encierro/encarcelamiento.

Si por algo me ha encantado Tales of Hearts R y me decidí incluso a sacarle una buena multitud de extras (y hasta me he quedado con ganas de echar una partida plus gastando mi rank obtenido para comprar cosas como experiencia x2, guardar mi equipo y dinero, etc.) ha sido porque en cada pueblo había pequeñas historietas separadas o no de la trama principal, cada personaje tenía su trasfondo y todo estaba repleto de humor. ¡Era tan divertido encontrarse por ahí al Chef Maravillas o ver a la pintora Beryl picada y celosa de las demás! Aunque quizás, lo que más me ha gustado de todo ha sido el tener a un personaje sin ninguna emoción, tras perder lo que podríamos llamar sus fragmentos de alma (su espiria, en realidad) y ver cómo, poco a poco, según íbamos recuperando cada parte, iba siendo un personaje más complejo y rico, un personaje lleno de vida y esperanza tan encantador como bruto, y es que, buena parte del juego se basa en encontrar todas las emociones perdidas de Kohaku y, de paso encontrarnos a nosotros, como jugadores ya de lleno en un mundo de fantasía que se torna maravilloso, pese a las amenazas y problemas que nos darán un bofetón en la cara cuando llegue uno de esos giros argumentales necesarios para no tener la sensación del “¿y eso es todo?”.

Uno puede pensar, por defecto, que Tales of Hearts R es un juego menor, algo sin tanto contenido o diversión como uno de los Tales of de sobremesa, pero en realidad, la única diferencia es que está en pantalla grande de manera nativa (se puede con PS Vita TV) y que no podemos jugar con amigos, lo cual en mi caso es un fastidio porque a la mayoría de la saga le he dado caña con Moi, escogiéndonos cada uno a un personaje porque nos compenetramos muy bien en los combates, de manera que las decisiones las tomábamos juntos y luego en luchas nos turnábamos para los Hi-Ougi (ataques místicos megapoderosos) y cosas así. La soledad jugando no ha hecho que no pueda apreciar del título, ya que, repito, es grandioso, pero es cierto que hubiera preferido que saliera en PS3 o algo así, aunque eso hubiera supuesto que tardara aún más en finalizarlo por el tema de no podérmelo llevar por ahí y de encajar horarios con mi compi.

El mundo de Tales of Hearts R me ha llenado tanto que me alegro de tener una Vita por títulos como éste, tan especiales y con personajes que abrazan con sus alas y me hacen volar con ellos, que es justo lo que hizo el caballero de cristal, ese ser ficticio tan rico que se convirtió no solo en mi favorito de esta entrega, sino de mis predilectos de toda la serie.

Rebound ( リバウンド)

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Hoy os voy a contar la historia de cómo me he tirado meses, literalmente, con una serie de acción real hasta ventilármela. No es que no me gustara, pero entre unas cosas y otras, se quedó me quedó colgada. Todo empezó en verano, cuando después de haberme visto un par de dorama de llorar como un saco de magdalenas (una bolsa se antoja pequeña) vi Zettai Kareshi, del que hablé en este blog y entonces me puse a buscar un poco de información sobre los actores y demás y descubrí Rebound ( リバウンド), título que tuve en cuenta para más adelante, comenzando precisamente a verlo tras mi visionado de Bambino, a nada del viajecito a Tokyo, por lo que, estaba claro, que allí, sacando un partido a las horas que ni os podéis imaginar para exprimir al máximo el tiempo de la estancia, no vería nada de Rebound ni por aproximación. A la vuelta, entre el jet-lag, clases, web, trabajos de traducción y un larguísimo etc. ni me acordé de este dorama hasta que yendo a Barcelona en octubre por el Salón del Manga, aburrida en el AVE y con el portátil en mis rodillas, me puse algún capítulo más, pero igualmente, por otras razones diferentes, volví a dejar la serie de lado hasta que hace un par de semanas me la ventilé. Cabe decir también que en Barcelona conocí a Jerometa, de la que podéis (y debéis) seguir su blog para convertiros en unos jerohiistas de pro.

Comencé a ver a Rebound porque los dos protagonistas habían salido precisamente de Zettai Kareshi y me habían gustado sus interpretaciones y la serie. La detuve por cuestiones varias pero, también, porque no era lo que me imaginaba, ya que se trata de una historia inverosímil de una chica que engorda y adelgaza decenas de kilos prácticamente de la noche a la mañana, según transcurre todo. Es una comedia ligerita de amor y eso es lo que la salvaba de la quema, eso y que me hacía gracia la actriz con sus bobadas, aunque fuera todo tan exageradísimo. También, ayudaba que ella trabaje como periodista y que se pasase la vida en una pastelería, con ciertas paradas en la tienda de Katsudon de su padre, que son cosas sobre las que me mola escuchar cosas en japonés ya que el vocabulario asociado a esa profesión y a lo que uno puede encontrarse en ambos locales, me parece de lo más útil, personalmente, para usarlo. Vaya, que es por frikismo idiomático de mirar a sacarle tajada a esto de manera más o menos consciente, pero al menos entretenida.

Rebound es un dorama corto, de una sola temporada de 11 capítulos en los que vemos la evolución de Buuko y cómo afronta sus problemas de sobrepeso o las razones que la llevan a hacer dieta de vez en cuando y que vienen siendo por trabajo o por amor, básicamente. Pero bueno, aunque es una serie un poco tonta, tenía su aquel como para que la haya completado, aunque haya sido de un modo tan espaciado.

Próximamente hablaré de otra serie en el blog, pero ésta no es japonesa. ¿Qué será, será…?

La fórmula preferida del profesor

sA_formulaOgawaRecientemente me he leído el libro La fórmula preferida del profesor, de la autora Yoko Ogawa. Nunca antes había tenido en mis manos ninguna otra obra de esta escritora contemporánea japonesa, pero esta me ha parecido lo suficientemente entretenida como para pillar algunas novelas suyas más, aunque eso sí, me temo que será cuando tenga mi querida Nexus 7 de vuelta a la tierra de los vivos, ya que me encanta ese cachivache para leer.

En La fórmula preferida del profesor, se nos presenta una historia de amistad de lo más bonita, con una relación un tanto especial y que me recordó a ef, una serie de dos visual novel que se adaptaron al anime por el estudio Shaft y que me encantaron. El parecido entre ef y esta novela se debe a que en una de las historias del juego de minori, hay un personaje con problemas de memoria, evaporándosele siempre a corto plazo lo que haya sucedido hace más de 13 horas, y teniendo intacta la de largo plazo de antes de que tuviera un accidente. Con La fórmula preferida del profesor ocurre lo mismo, solo que esta vez el personaje al que le ocurre es un anciano y su enfermedad hace que su memoria tan solo sea de 80 minutos, teniendo también por su parte la memoria a largo plazo de hace varios años, perfecta, sin ningún tipo de problema.

A partir del tema principal de la pérdida de recuerdos tan rápida del profesor, se hila una historia en la que una asistenta, nuestra protagonista, termina en su casa, con una serie de normas de lo más extrañas, pero que lleva a rajatabla porque necesita el dinero y también porque le resulta de lo más curioso ese hombre que lleva notas prendidas con imperdibles por toda su ropa para así intentar recordar al menos cosas que le puedan parecer importantes en su día a día.

Ya desde que se conocen, y tras acostumbrarse a que cada día deba presentarse de nuevo, nuestra protagonista se da cuenta de que el profesor es un hombre muy culto que ama las matemáticas por encima de todas las cosas y ese amor que él siente por las matemáticas, le llega a ella de un modo que empieza a interesarse por los números de un modo que nunca antes había hecho. Es más, en este libro hay un montón de explicaciones matemáticas, contadas de un modo de lo más amenas para que cualquiera, tenga conocimientos o no en la materia, entienda de lo que se está hablando y eso es parte del encanto de la novela.

Hay varias escenas muy bonitas, algunos pasajes que según lees, quieres volver a leer, y es un drama de lo más tierno entre unos personajes que tienen muy poco en común y entre los que hay una gran diferencia de edad, por lo que es una lectura más que recomendada por mi parte.

El amor por el béisbol, el comportamiento del profesor con los niños, el cómo se trata el tema de la memoria… todo eso y más son cosas que tendréis que descubrir por vosotros mismos si queréis leer este libro, ya que no quiero entrar en detalles sobre ese tipo de cosas que seguramente os hagan esbozar una sonrisa.

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