En los confines de Marvel con Jessica Jones

Un día todo el firmamento se alineó y la culpa la tuvo David Tennant (el 10º Doctor) que aparecía como villano de una de las series de moda: Jessica Jones.

Estuve semanas viendo imágenes promocionales de Jessica Jones, también me llegaron algunos correos de netflix con su frase de “podría interesarte” y el caso es que yo iba pasando de todo porque el sello de Marvel me echaba para atrás. No soy muy fan de los superhéroes y los que me llaman la atención más son precisamente de la marca rival (DC) por lo que prefería mantenerme a raya; hasta que apareció él.

Ya con Tennant como malo malísimo ahí, no había vuelta atrás, tocaba darle una oportunidad a Jessica Jones porque, ¿qué era lo peor que podría pasar? Si no me gustaba, bastaba con dejarla abandonada, que será por series y pelis por ver.

Jessica Jones es muy oscura y muy guay. Nada que ver con los superhéroes con mallas que salvan la ciudad una y otra vez y que parece que estén en sus mundos de yupi, con su anonimato, su doble vida tan perfectamente llevada, etc.

La primera temporada (la única que hay hasta el momento) cuenta la historia de Killgrave el malo con el mejor poder que uno pueda imaginarse: control mental. Killgrave puede hacer que todo lo que diga se cumpla, ya que nadie puede contrariarle al verse obligados a obedecer, sea cual sea su petición. Hay varias escenas muy salvajes y divertidas y es que, claro, su poder puede dar de sí hasta lo insospechable.

El malo era tan genial, tantísimo, que eclipsaba al resto de personajes. Jessica Jones y su noviete Luke Cage estaban muy bien, formaban buen equipo, pero un villano tan bueno no se encuentra todos los días.

Disfruté tanto con la serie, sobre todo por todo lo que rodeaba al malo malísimo y que enriquecía al bando contrario por aguantar bastante bien el tipo con un listón tan alto, que me apené un poco al saber que no había más de momento, pero al menos me quedaba el consuelo de continuar con este universo por otros caminos de los que hablaré en otro momento en el blog. Esperemos que no dentro de medio año.

Películas de Harry Potter

Harry Potter Wallpapers 40

El blog dormía por un hechizo de sueño lanzado por Lord Voldemort, un hechicero muy ducho en las artes oscuras al que conocí hace unos meses cuando en casa nos decidimos a hacer una maratón de todas las películas de Harry Potter, a quien había mantenido al margen de mi vida hasta ese momento, desconociendo que podría pertenecer a un nuevo fandom y adorar tantísimo la casa de Griffindor, con su león y su fondo rojo, con sus integrantes y que incluso, alguien en un bando con una serpiente como emblema puede ser increíble.

Las ocho películas (una por cada libro, menos en el último que lo dividieron en dos filmes) me engancharon cosa mala, las aventuras en Hogwarts, los animales salvajes de Hagrid, la personalidad de los distintos personajes… pero sobre todo las puestas en escena, vestuario, fondos y todas las características ligadas a este formato, frente “al papel”, me hacían adorar a Hermione y Snape, precisamente los papeles interpretados por los dos actores a los que conocía bien de muchas otras películas.

Hay quienes dicen que las películas de Harry Potter no valen nada, pero, como digo, a mí (y a mi amorcito) nos encantó ver cómo iban pasando de curso, qué nuevas amenazas había alrededor de Harry y hasta qué punto aquel que no debe ser nombrado acojonaba a los demás, debilitándolos haciendo uso del poder de la palabra, algo que también resultó ser importante, tiempo después en Dr. Who, aunque ahí lo viera primero.

Los caramelos de todos los sabores, los dementores, el padrino de Harry, los Dursley, etc. me han hecho muy feliz y han provocado que incluso ahora esté leyendo una saga por la que antes no me había sentido muy interesada, en parte por la pesadez ya extrema de la gente diciendo que debía acercarme a ella, casi obligándome a ello.

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Arrastrados por los vicios de ‘Californication’

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En menos de dos semanas nos ventilamos en casa la serie Californication que vimos desde un servicio de streaming al que estamos sacando un enorme provecho.

Esta serie, protagonizada por el protagonista de Expediente X, deja claro que David Duchovny no está nada encasillado a pesar de haber estado tantísimos años haciendo el papel de inspector pavisoso rodeado siempre de casos paranormales y, de hecho, Hank Moody, el protagonista de esta historia no se parece en nada a lo que muchos estábamos acostumbrados a ver de él, pero es que tampoco es un personaje que uno se encuentre en muchas historias, ya que es un despojo, pero al mismo tiempo un caballero.

Hank Moody es un escritor vagorro, fiestero, con adicción por el sexo y sobre todo, un completo enamorado de su chica y un auténtico amante de la figura de la mujer y no solo por llevarse a todas las que puede a la cama, sino también por el enorme respeto que siente por ellas porque aunque se pase la vida metiendo la pata y se meta en muchos fregados, es un hombre fiel siempre que está con alguien, a pesar de su adicción, y es también feminista, todo un luchador a su modo de la igualdad que no duda en defender por ejemplo a una prostituta, porque considera que ni el ser mujer ni su trabajo son sinónimo de que otro se aproveche de ella.

La serie entera gira en torno a este personaje, a su relación con Karen que tan pronto están juntos como separados, casi siempre por malentendidos, aunque a veces también porque ella es un poquito cabrona. Y también tenemos siempre ahí algo que está ligado estrechamente con Hank, su representante y la mujer de éste.

Siempre en tono de humor, con títulos de episodios con nombre de canción de Rock&Roll (y el de la propia seria también, haciendo referencia a la canción y disco “Californication” de Red Hot Chili Peppers, y que tanto le pega por aquello de que es en California y se fornica muchísimo) veremos cientos de situaciones desternillantes e interesantes de uno de los mejores personajes de ficción, porque el que no sea una serie coral tampoco es malo (ahí tenemos al Dr. House).

La adicción hacia Californication una vez que uno empieza a verla es comparable a la de Hank por el alcohol, las drogas o el sexo porque los diálogos y escenas son tan interesantes en cada una de las temporadas (salvo en la última que a mi parecer sobra por completo y quedaba cerrado todo bien sin meter el efecto culebrónico de la nada) que lo más normal es que si os ponéis a verla también busquéis siempre hueco de donde sea o la metáis de fondo mientras realizáis otras actividades porque es muy grande.

Si tenéis problemas con lo sexual y para vosotros es un tabú, entonces mejor que os mantengáis alejados de algo tan lleno de escenas de cama, chistes picantes y filias de todo tipo, pero no es algo pornográfico y explícito, sino que es una serie de humor que trata sobre ese tema abiertamente.

Cómo evolucionan los personajes que rodean a Hank, junto con él mismo, o los momentos de flashback para comprender mejor el presente al conocer el pasado también molan mucho, ¡si es que no puedo decir nada malo de esta serie, porque lo pasé tan bien con ella!

De verdad que si podéis, echadle un ojo porque es una pequeña joyita que puede pasar desapercibida.

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Nieve teñida de sangre en ‘La cumbre escarlata’

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El año pasado estuve durante meses mirando cada cartel, y repitiendo una y otra vez la fecha del estreno de “La Cumbre Escarlata” la nueva película de Guillermo del Toro que me tenía una pinta espléndida y que me fascinaba con sus trajes, el contraste de colores con todos esos tonos oscuros en los que de repente hay azules brillantes o rojos intensos, los paisajes… vaya que la dirección de fotografía, podría decirse, era tan espectacular que yo no dejaba de pensar en ver esa nieve llena de sangre, esa Cumbre Escarlata.

‘La Cumbre Escarlata’ técnicamente no defrauda y aunque su guión es bastante predecible, tiene algunas sorpresas y tantolas actuaciones de los actores como el ritmo son buenos, de modo que tanto “hype” por este filme no terminó siendo algo malo, no me llevé ningún chasco por tener expectativas altas y aunque no sea algo que me emocione como lo hace ‘The Strain‘ me lo pasé bien en el cine.

En ‘La Cumbre Escarlata’ tenemos una historia en la que,  a pesar de estar Guillermo del Toro, no hay monstruos, al menos en el sentido de ogros o faunos, aunque sí hay fantasmas pero, sobre todo, hay humanos terroríficos, humanos con un monstruo en su interior que no deja de crecer, como el de Johan en el “Monster” de Naoki Urasawa.

Después de unos cuantos minutos en Estados Unidos, con un tira y afloja entre dos personajes, con algunas escenas fantasmales proféticas y con unos planos muy cuidados, el resto de la película se da en una mansión antigua, aislada, con secretos de crímenes pasados, con espectros sufriendo y con la vida de la protagonista en vilo. Lo que ocurre en la Cumbre Escarlata es espeluznante, pero bonito y todo está repleto de sangre de un modo u otro, sin que lleguen a verse carnicerías demasiado exageradas ya que… algo hay, pero es más el terror psicólogico el que pesa que el de casquería.

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The Strain y el divorcio entre serie y novelas

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En los últimos meses, durante todo ese periodo en que este blog, como Drácula, dormía profundamente muy a mi pesar, han ocurrido decenas de cosas que me hubiera encantado relatar, pero por aquello de la continuidad, retomaré uno de los últimos vicios confesados: la obra de vampiros de Guillermo del Toro y su amigo Chuck Hogan.

Semana tras semana, antes del tercer viaje a la capital de Japón, en casa fuimos engullendo los capítulos de la segunda temporada y bailando con el anuncio de la renovación por parte de la cadena, para la emisión de la tercera (y última) el próximo año. Como tenía reciente la lectura de la segunda y tercera novelas, recordaba a las mil maravillas todo lo que ocurría con Setrakiam, el alemán loco, el Amo y el resto de personajes por lo que me sorprendió bastante cómo cada vez se iba desligando más la serie de acción real del original en que se basa y no diré aquello de “es mejor el libro” (o los libros, en este caso) ya que me lo tomo como cosas diferentes igualmente buenas en las que tenemos detrás al creador en ambas, que no es que sea una adaptación hecha por otro interpretándolo como buenamente quiera, sino que es el padre de la historia que ha decidido pegar unos cuantos giros.

La segunda temporada, aunque tiene bastante acción, es sobre todo un camino de preparación ante lo que será el desenlace en la próxima. Ha habido momentos álgidos y bastante potentes, pero también bastante calma en cuanto a la guerra entre humanos y vampiros, con formaciones de algunos bandos mientras conocíamos a algunos personajes nuevos como Ángel o un vampiro gladiador con muchísima clase. En su conjunto me ha gustado un montón, especialmente por ver la desesperación de algunos que se creían que estaban por encima de la posición que realmente ocupaban o por el cameo de Santiago Segura que tenía un papel pequeñito, pero muy divertido y agradecido.

El que no se parezca demasiado a las novelas y haya tomado un rumbo diferente, que sea una historia con elementos comunes y en la que se comparten personajes con un perfil psicológico similar, hace que me formule preguntas sobre lo que está por llegar y, de hecho, ya ocurría con esta temporada en la que sabía algunos detalles sobre el Occido Lumen o el Amo, pero no sobre temas del pasado bastante relevantes o pasajes completamente nuevos con mucha chicha en los que solía estar Fet, ese matarratas, ese discípulo del archienemigo del malo maloso, ese apasionado de las bombas al que a veces se le va un poquito de más la olla, especialmente si hay faldas por el medio, aunque no es el único que pierde la cabeza con las mujeres.

La crueldad y la tensión se juntan con momentos de estrategia o temores humanos para formar un cóctel delicioso. De momento, la serie ha quedado en un punto en el que se hace larga la espera, pero más tuvo que esperar el Amo para recuperar su fuerza y convertirse en terror de Manhattan que no deja de expandirse por el mundo.

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