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En los confines de Marvel con DareDevil

Cuando hablé de Jessica Jones ya dije que se había abierto la caja de Pandora. Después de ver esa serie, en casa no tardamos nada en ponernos con la siguiente: Daredevil.

Marvel está haciendo que todas sus series actuales estén entremezcladas (como hace con los cómics, vaya, que para enterarte bien de absolutamente todo es recomendable leer prácticamente todas sus publicaciones) de modo que era evidente que caeríamos de nuevo en sus confines.

Gracias a Daredevil he descubierto a varios villanos de los que tan solo sabía el nombre (The Punisher o Wilson Fisk), aunque ninguno tan atrayente como Killgrave. También he disfrutado bastante con la trama y las partes de acción, esas luchas de Daredevil me han resultado chulas, pero no soporto a Elektra.

Como nunca había leído nada de Daredevil, todo era nuevo para mí y me ha encantado conocer el pasado de Matt (Daredevil), su doble vida, a sus amigos, a su maestro, la cocina del infierno… Hay que ver la de juego que puede dar un hombre ciego con los otros cuatro sentidos hiperdesarrollados y el entrenamiento adecuado. Por ahora, si el nivel se mantuviera, seguiría enganchada a los superhéroes por tiempo indefinido y espero que así sea.

En los confines de Marvel con Jessica Jones

Un día todo el firmamento se alineó y la culpa la tuvo David Tennant (el 10º Doctor) que aparecía como villano de una de las series de moda: Jessica Jones.

Estuve semanas viendo imágenes promocionales de Jessica Jones, también me llegaron algunos correos de netflix con su frase de “podría interesarte” y el caso es que yo iba pasando de todo porque el sello de Marvel me echaba para atrás. No soy muy fan de los superhéroes y los que me llaman la atención más son precisamente de la marca rival (DC) por lo que prefería mantenerme a raya; hasta que apareció él.

Ya con Tennant como malo malísimo ahí, no había vuelta atrás, tocaba darle una oportunidad a Jessica Jones porque, ¿qué era lo peor que podría pasar? Si no me gustaba, bastaba con dejarla abandonada, que será por series y pelis por ver.

Jessica Jones es muy oscura y muy guay. Nada que ver con los superhéroes con mallas que salvan la ciudad una y otra vez y que parece que estén en sus mundos de yupi, con su anonimato, su doble vida tan perfectamente llevada, etc.

La primera temporada (la única que hay hasta el momento) cuenta la historia de Killgrave el malo con el mejor poder que uno pueda imaginarse: control mental. Killgrave puede hacer que todo lo que diga se cumpla, ya que nadie puede contrariarle al verse obligados a obedecer, sea cual sea su petición. Hay varias escenas muy salvajes y divertidas y es que, claro, su poder puede dar de sí hasta lo insospechable.

El malo era tan genial, tantísimo, que eclipsaba al resto de personajes. Jessica Jones y su noviete Luke Cage estaban muy bien, formaban buen equipo, pero un villano tan bueno no se encuentra todos los días.

Disfruté tanto con la serie, sobre todo por todo lo que rodeaba al malo malísimo y que enriquecía al bando contrario por aguantar bastante bien el tipo con un listón tan alto, que me apené un poco al saber que no había más de momento, pero al menos me quedaba el consuelo de continuar con este universo por otros caminos de los que hablaré en otro momento en el blog. Esperemos que no dentro de medio año.

Arrastrados por los vicios de ‘Californication’

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En menos de dos semanas nos ventilamos en casa la serie Californication que vimos desde un servicio de streaming al que estamos sacando un enorme provecho.

Esta serie, protagonizada por el protagonista de Expediente X, deja claro que David Duchovny no está nada encasillado a pesar de haber estado tantísimos años haciendo el papel de inspector pavisoso rodeado siempre de casos paranormales y, de hecho, Hank Moody, el protagonista de esta historia no se parece en nada a lo que muchos estábamos acostumbrados a ver de él, pero es que tampoco es un personaje que uno se encuentre en muchas historias, ya que es un despojo, pero al mismo tiempo un caballero.

Hank Moody es un escritor vagorro, fiestero, con adicción por el sexo y sobre todo, un completo enamorado de su chica y un auténtico amante de la figura de la mujer y no solo por llevarse a todas las que puede a la cama, sino también por el enorme respeto que siente por ellas porque aunque se pase la vida metiendo la pata y se meta en muchos fregados, es un hombre fiel siempre que está con alguien, a pesar de su adicción, y es también feminista, todo un luchador a su modo de la igualdad que no duda en defender por ejemplo a una prostituta, porque considera que ni el ser mujer ni su trabajo son sinónimo de que otro se aproveche de ella.

La serie entera gira en torno a este personaje, a su relación con Karen que tan pronto están juntos como separados, casi siempre por malentendidos, aunque a veces también porque ella es un poquito cabrona. Y también tenemos siempre ahí algo que está ligado estrechamente con Hank, su representante y la mujer de éste.

Siempre en tono de humor, con títulos de episodios con nombre de canción de Rock&Roll (y el de la propia seria también, haciendo referencia a la canción y disco “Californication” de Red Hot Chili Peppers, y que tanto le pega por aquello de que es en California y se fornica muchísimo) veremos cientos de situaciones desternillantes e interesantes de uno de los mejores personajes de ficción, porque el que no sea una serie coral tampoco es malo (ahí tenemos al Dr. House).

La adicción hacia Californication una vez que uno empieza a verla es comparable a la de Hank por el alcohol, las drogas o el sexo porque los diálogos y escenas son tan interesantes en cada una de las temporadas (salvo en la última que a mi parecer sobra por completo y quedaba cerrado todo bien sin meter el efecto culebrónico de la nada) que lo más normal es que si os ponéis a verla también busquéis siempre hueco de donde sea o la metáis de fondo mientras realizáis otras actividades porque es muy grande.

Si tenéis problemas con lo sexual y para vosotros es un tabú, entonces mejor que os mantengáis alejados de algo tan lleno de escenas de cama, chistes picantes y filias de todo tipo, pero no es algo pornográfico y explícito, sino que es una serie de humor que trata sobre ese tema abiertamente.

Cómo evolucionan los personajes que rodean a Hank, junto con él mismo, o los momentos de flashback para comprender mejor el presente al conocer el pasado también molan mucho, ¡si es que no puedo decir nada malo de esta serie, porque lo pasé tan bien con ella!

De verdad que si podéis, echadle un ojo porque es una pequeña joyita que puede pasar desapercibida.

The Strain y el divorcio entre serie y novelas

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En los últimos meses, durante todo ese periodo en que este blog, como Drácula, dormía profundamente muy a mi pesar, han ocurrido decenas de cosas que me hubiera encantado relatar, pero por aquello de la continuidad, retomaré uno de los últimos vicios confesados: la obra de vampiros de Guillermo del Toro y su amigo Chuck Hogan.

Semana tras semana, antes del tercer viaje a la capital de Japón, en casa fuimos engullendo los capítulos de la segunda temporada y bailando con el anuncio de la renovación por parte de la cadena, para la emisión de la tercera (y última) el próximo año. Como tenía reciente la lectura de la segunda y tercera novelas, recordaba a las mil maravillas todo lo que ocurría con Setrakiam, el alemán loco, el Amo y el resto de personajes por lo que me sorprendió bastante cómo cada vez se iba desligando más la serie de acción real del original en que se basa y no diré aquello de “es mejor el libro” (o los libros, en este caso) ya que me lo tomo como cosas diferentes igualmente buenas en las que tenemos detrás al creador en ambas, que no es que sea una adaptación hecha por otro interpretándolo como buenamente quiera, sino que es el padre de la historia que ha decidido pegar unos cuantos giros.

La segunda temporada, aunque tiene bastante acción, es sobre todo un camino de preparación ante lo que será el desenlace en la próxima. Ha habido momentos álgidos y bastante potentes, pero también bastante calma en cuanto a la guerra entre humanos y vampiros, con formaciones de algunos bandos mientras conocíamos a algunos personajes nuevos como Ángel o un vampiro gladiador con muchísima clase. En su conjunto me ha gustado un montón, especialmente por ver la desesperación de algunos que se creían que estaban por encima de la posición que realmente ocupaban o por el cameo de Santiago Segura que tenía un papel pequeñito, pero muy divertido y agradecido.

El que no se parezca demasiado a las novelas y haya tomado un rumbo diferente, que sea una historia con elementos comunes y en la que se comparten personajes con un perfil psicológico similar, hace que me formule preguntas sobre lo que está por llegar y, de hecho, ya ocurría con esta temporada en la que sabía algunos detalles sobre el Occido Lumen o el Amo, pero no sobre temas del pasado bastante relevantes o pasajes completamente nuevos con mucha chicha en los que solía estar Fet, ese matarratas, ese discípulo del archienemigo del malo maloso, ese apasionado de las bombas al que a veces se le va un poquito de más la olla, especialmente si hay faldas por el medio, aunque no es el único que pierde la cabeza con las mujeres.

La crueldad y la tensión se juntan con momentos de estrategia o temores humanos para formar un cóctel delicioso. De momento, la serie ha quedado en un punto en el que se hace larga la espera, pero más tuvo que esperar el Amo para recuperar su fuerza y convertirse en terror de Manhattan que no deja de expandirse por el mundo.

the Strain: Vampiros que no muerden, pero succionan como ninguno

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Es divertido, yo no sabía que era fan de Guillermo del Toro, pero lo era. ¿Un tío listo enamorado del terror que encima crea cosas chulas y que es un friki de cuidado? Ponedme dos tazas, por favor. Sin embargo, hasta que no comencé a ver The Strain en la tele, mi cabeza no me hizo recordar lo mucho que había flipado con el Laberinto del Fauno y ahí empezó toda mi aventura de exploración e investigación sobre el cineasta y escritor mexicano y todo por una pequeña obsesión provocada por su visión de los vampiros; suya y de su amigo Chuck Culkin, coautor de las novelas de las que nace esta serie que se estuvo emitiendo en Cuatro y que seguí religiosamente, mordiéndome las uñas, incluso con el poco respeto de la cadena hacia los televidentes durante la emisión de los dos últimos episodios.

La serie comienza con un accidente de avión, pero éste no se estrella ni los pasajeros terminan en una isla desierta ni nada por el estilo, sino que al aterrizar es cuando hay problemas ya que un vampiro súper poderoso había viajado ahí con su ataud. Aquí no hay viajes en barco, sino que directamente se  cuela dentro de todos los pesadísimos controles sin que le dé la luz y sin levantar sospechas, ¿y cómo? Pues con la ayuda de un multimillonario excéntrico que quiere algo a cambio, aunque podría no conseguirlo.

the-strain-104-recap-fxThe Strain tan solo cuenta con una temporada (aunque tiene una segunda anunciada) y en ella descubrimos cosas sobre el Amo, ese vampiro que se traslada desde Rumanía hasta Nueva York para sembrar el caos en nada de tiempo, ya que una vez que hace de las suyas en el avión y tiene sus infectados, a sus vampiros de primer orden, éstos no tardarán en buscar nuevas víctimas, que a su vez también querrán succionarle la sangre a quien puedan y si es a un ser querido, pues mucho mejor, ya que se cuenta que el amor, al transformarse un humano en strigoi, es la peor de las armas y ciega para que uno persiga sin tregua a aquellos por los que en su condición natural hubiera dado incluso la vida.

La serie es interesantísima, aunque en ocasiones es un poco desagradable por ver por ejemplo gusanos dentro de los ojos o alguna que otra escena gore, aunque toda esta violencia o el tema de los parásitos tiene su razón de ser y mola un montón. Los personajes no evolucionan demasiado, porque pasan muy pocos días y, de hecho, el médico que intenta tratar la epidemia de manera científica y que en cierto modo es el protagonista, termina peor, porque al principio parecía medio tonto y al final de la temporada ya queda confirmado que es idiota de remate, pero afortunadamente, un personaje hostiable (dos, si contamos que tuvo descendencia y que de tal palo, tal astilla) the-strain-episode-1-13-the-master-season-finale-promotional-photono fastidian la serie. Pero claro, tampoco mejoran escenas sueltas porque los secundarios y el resto del grupo tienen tanto peso, que se termina ignorando prácticamente todo lo que parte de un personaje que está como trasfondo de vida familiar, dentro de todo el caos que hay sobre Manhattan. Afortunadamente, el resto de personajes principales molan bastante todos (sobre todo el profesor que está de vuelta de todo y que no es la primera vez que se enfrenta al Amo) y también hay unos cuantos secundarios con sus momentos de gloria o con sus historias que enriquecen la trama.

Una cosa que llama la atención es que estos vampiros, aunque chupan sangre, no lo hacen mordiendo a nadie con unos colmillos, sino que tienen una especie de lengua hiperdesarrollada que lanzan a mala leche contra sus presas, buscando siempre arterias. Tampoco les hacen daño los crucifijos o el ajo… aunque sí la luz del sol. Todas estas cosas, se explican desde el principio y se van repitiendo o aportando más datos sobre su naturaleza, prácticamente siempre desde la voz de Setrakiam, el personaje más guay (de lejos) de The Strain, ése mismo que ya había tenido sus aventuras con el Amo, en Rumanía.

Por tanto, The Strain no es una serie normal de vampiros y, tanto es así, que en realidad me estoy leyendo las novelas, para así conocer las diferencias con la adaptación a la pequeña pantalla y también para saber lo que puede pasar más adelante, porque el mono tras quedarse tantos cabos sueltos era poderoso en mí, como el lado oscuro en Anakim.

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