Categoría: Película

Conquistada por la Capitana Marvel y Goose

<<Más alto, más lejos, más rápido>>.

El pasado viernes, coincidiendo de manera nada casual con una importante fecha: el Día de la Mujer, se estrenó en cines Capitana Marvel.

Esta película es la vigésimo primera estrenada que forma parte del UCM (Universo Cinematográfico de Marvel). A su vez, cronológicamente se situaría la segunda —Capitán América transcurre entre los años 1943 y 1945, Capitana Marvel nos lleva a 1995 y el resto son todas a partir del año 2010—.

Ya que hablo de números, cabe decir que, a título personal, es la segunda en algo más: en que vaya a verla a una sala. Esto se debe a que en casa nos hemos subido recientemente al carro. No vivimos bajo un bunker donde no nos llegue información alguna sobre algo que lleva más de una década funcionando y que goza de tanta popularidad como buena salud. Simplemente fuimos aplazando lo inevitable. Una vez decidimos maratonear lo que otros habían estado disfrutando a lo largo de los años nos sumamos a lo que los demás fans: las esperas, el mirar tráiler oficiales con ilusión… y, en mi caso, hasta leer varios cómics aunque vayan por separado.

La tónica dentro del UCM con las primeras películas dedicadas a los héroes que hayan tenido la fortuna de tener una, era la de presentarlos. Lo hemos podido ver con Iron Man, Hulk, Capitán América, Black Panther, Ant-Man… Esa misma fórmula ha sido la utilizada para Capitana Marvel.

La película cuenta el origen de Carol Danvers. Qué es lo que hace de ella una mujer tan especial. Más allá de sus poderes especiales; lo es su fuerza de voluntad, su capacidad para afrontar con entereza cualquier vicisitud. Las interacciones entre los personajes son de lo más divertido y entretenido de la factoría Marvel.  Se debe no solo a presentarnos a una protagonista tan completa y desenfadada (aunque poderosa y seria cuando la situación lo requiere). Tenemos facetas de Nick Furia nunca antes vistas, que dotan de más matices a un personaje que ya era bastante complejo y molón. La culpable de buena parte de las escenas y que aparecía en un montón de carteles promocionales no es otra que Goose, una bolita de pelo achuchable que ronronea cuando recibe una buena ración de mimos.

El ritmo de la película está muy bien llevado. Es entretenida de principio a fin y tiene buenas dosis de acción, bromas e incluso momentos lacrimógenos. Incluso, el cameo de Stan Lee cierra, a su modo, un círculo, aunque no comentaré nada más para que os llevéis por vosotros mismos la sorpresa.

Capitana Marvel es una película con una gran controversia. Las ampollas levantadas por su carácter feminista han hecho que incluso antes del estreno haya habido polémica con ella. Algunos no comprenden que es necesaria la igualdad, que es preciso que haya referentes femeninos en todos los ámbitos, incluida la ficción. Seguiremos avanzando, continuaremos luchando por ello.

Mentiría si dijera que no tenía unas ganas locas de conocer a Carol Danvers en su versión cinematográfica. En estos casos (de lo que se conoce como hype) existe ese miedo a que uno termine defraudado. El efecto, tras el visionado, ha sido el contrario. Me ha encantado. Carol es esa heroína que todos necesitábamos. Es una mujer fuerte física y psicológicamente. Es valiente, decidida y tuvo una vida de mierda, pero ante cada golpe, ella siempre se levantaba.

Inspiradora, letal.

Flotando con IT

Cuando vi el tráiler de IT, en una de las varias visitas al cine, me emocioné con la idea de que quizás se trataba de una adaptación a la altura de un libro genial que devoré a una velocidad asombrosa durante la adolescencia. A los pocos días de estrenarse IT, ahí estaba, con mi marido medio a rastras, y una ilusión tremenda por ver a aquel que se hace llamar Pennywise y que, dejemos claro ya, no es un payaso. Eso no es un payaso. Eso es tan solo una de las muchas formas que puede adoptar. Por eso se le conoce como Eso o, en inglés, IT.

De manera ordenada, se nos cuenta una historia de terror muy bien adaptada, con buenas dosis de sustos, con un malo de aúpa. El grupo protagonista también mola lo suyo, destacando por encima de todos ellos una cara conocida para quienes hemos visto Stranger Things y que no es ni mucho menos el líder del grupo, ni siquiera uno de los que luchan por el amor de la única fémina de los perdedores, pero es tan deslenguado, tan espabilado con respecto a los demás, que es imposible no sentirse atraído por esa sinvergonzonería.

En el libro íbamos de una época a otra. saltando de la infancia de unos niños a su época adulta, viendo escenas de dos luchas diferentes contra un mismo ser. En la película, hemos visto de manera ordenada la infancia de ese club de perdedores que unió sus fuerzas para acabar con el mayor de sus miedos. Hay anunciada una segunda parte que, previsiblemente, contará la historia de estos personajes de adultos, cerrando la historia por completo. Quién sabe si habrá un montaje del director mezclando todo, como en la novela, pero sería lo ideal. Al menos para la versión doméstica debería contemplarse esa posibilidad.

A pesar de no tener los flashbacks continuos, todo está bien en esta película. Capta a la perfección la tensión que brota en el relato original del que ya hubo versión cinéfila hace años, no tan acertada como ésta ni de lejos. El director (conocido también por su “mamá”), junto con el resto del equipo, ha logrado ofrecer un producto que llena por completo en un formato tan diferente al del papel. Uno en el que no creas las imágenes en tu cabeza a partir de las palabras que acabas de leer, sino que todo el componente visual te viene ya dado y, aunque trasladado a los años 80 (frente a décadas antes en la novela de Stephen King), el trabajo es soberbio.

Una película que ningún fan del terror debe perderse, tanto si ha leído el original como si no. Yo, por lo pronto, miraré a leerlo de nuevo, son muchos años sin recitar el conjuro, aunque cuando Bill, el protagonista, lo pronunció en la película, yo lo hice simultáneamente para mis adentros.

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Aterrados con Verónica

Verónica gritando

El otro día, a pocos días del estreno en España, fuimos a ver Verónica al cine. Cuál fue nuestra sorpresa que de repente, poco antes de que comenzara la proyección, con la sala completamente abarrotada, aparecieron el director y la protagonista y tuvieron unas palabras con nosotros, su público. Estos pequeños detalles le hacen a uno muy feliz y se siente muy afortunado cuando de entre todos los cines de Madrid y todas las sesiones disponibles, Paco Plaza y Sandra Escacena justo hubieran escogido ese lugar y ese momento para darnos las gracias por apoyar su película.

No son pocas las veces que he dicho que me fascina el terror. En el propio blog puede verse a través de diversas entradas como: Another, El embarazo de mi hermana, Baba Yaga, The Strain ( y 2ª temporadas), Nocturna, La cumbre escarlata, Stranger Things… vamos, que las historias, vengan en el formato que vengan, son bienvenidas. Me da igual juego, libro, cómic, serie o película, no le hago ascos a nada.

Fui a ver Verónica sin saber nada de ella. No había leído la sinopsis, ni había visto el tráiler ni nada. Solamente había visto un par de carteles promocionales y sabía quién era su director (el mismo de REC y de El segundo nombre). Creía que, debido al título, quizás tenía que ver con la leyenda urbana de la que se hablaba tanto en los 90 (al menos en Madrid) en la que se contaba que si decías Verónica tres veces frente al espejo de noche, ella aparecería y te diría el nombre de tu amor verdadero o la fecha de tu muerte, si estaba de buenas, si no, te mataría directamente. Pero no, aquí, en la película, no había nada que se pareciese a eso. No teníamos un “Verónica al cubo”, aunque pudiéramos escuchar ese nombre en repetidas ocasiones tanto de manera completa como la versión abreviada más cariñosa del mismo. No siempre eran llamamientos agradables, otras veces eran por miedo, por momentos  de ansiedad o porque los fantasmas son muy dados a pronunciar nombres, en la penumbra.

La película trata sobre el Caso Vallecas, el considerado aún, a día de hoy, el único caso archivado por la policía en el que se cree que ocurrieron hechos que se catalogarían dentro de lo paranormal, pues no sabrían cómo explicarlo. Está inspirada libremente en eso, aunque tan solo toma cositas como referencia y tenemos un guión completamente libre, con los hechos acelerados en tres días en lugar de prolongarse durante meses, con una chavala con dos grandes cosas metidas en su cabeza a modo de distracción, para cuando no está cuidando de sus tres hermanos pequeños o asistiendo a sus propias clases en el colegio de monjas. Esas dos ventanas abiertas son: el ocultismo y Héroes del Silencio, de quienes tendremos prácticamente toda la banda sonora con letras que encajan precisamente con la historia que estamos viendo.

Verónica atrapa desde el principio. Se utiliza el recurso de ver parte de lo que sería el final del film para después retroceder en el tiempo y explicársenos cómo se ha llegado a esa situación, lo cual de primeras funciona por sí solo. Paco es muy zorro y ha sabido cómo hacer que tras el efecto de ese pequeño truco, el interés continúe al intercalársenos escenas diarias, con las que cualquiera pudiera sentirse identificado de un modo u otro (o al menos empatizar), junto con elementos de ultratumba y terribles pesadillas que atormentan a esa adolescente que desearía poder hablar con su difunto padre una vez más, razón por la que decide jugar a la ouija junto a dos compañeras de clase.

Sin entrar en detalles, para no spoilear, los momentos de los sustos están muy bien llevados, nadie podría imaginarse lo tenebrosa que puede ser la canción de Centella y las actuaciones de todos son de sobresaliente. De lo mejor que hay ahora mismo en cartelera, totalmente recomendable. Si luego no podéis dormir o estáis obsesionados, eso será buena señal.

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Películas de Harry Potter

Harry Potter Wallpapers 40

El blog dormía por un hechizo de sueño lanzado por Lord Voldemort, un hechicero muy ducho en las artes oscuras al que conocí hace unos meses cuando en casa nos decidimos a hacer una maratón de todas las películas de Harry Potter, a quien había mantenido al margen de mi vida hasta ese momento, desconociendo que podría pertenecer a un nuevo fandom y adorar tantísimo la casa de Griffindor, con su león y su fondo rojo, con sus integrantes y que incluso, alguien en un bando con una serpiente como emblema puede ser increíble.

Las ocho películas (una por cada libro, menos en el último que lo dividieron en dos filmes) me engancharon cosa mala, las aventuras en Hogwarts, los animales salvajes de Hagrid, la personalidad de los distintos personajes… pero sobre todo las puestas en escena, vestuario, fondos y todas las características ligadas a este formato, frente “al papel”, me hacían adorar a Hermione y Snape, precisamente los papeles interpretados por los dos actores a los que conocía bien de muchas otras películas.

Hay quienes dicen que las películas de Harry Potter no valen nada, pero, como digo, a mí (y a mi amorcito) nos encantó ver cómo iban pasando de curso, qué nuevas amenazas había alrededor de Harry y hasta qué punto aquel que no debe ser nombrado acojonaba a los demás, debilitándolos haciendo uso del poder de la palabra, algo que también resultó ser importante, tiempo después en Dr. Who, aunque ahí lo viera primero.

Los caramelos de todos los sabores, los dementores, el padrino de Harry, los Dursley, etc. me han hecho muy feliz y han provocado que incluso ahora esté leyendo una saga por la que antes no me había sentido muy interesada, en parte por la pesadez ya extrema de la gente diciendo que debía acercarme a ella, casi obligándome a ello.

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Nieve teñida de sangre en ‘La cumbre escarlata’

cumbre poster

El año pasado estuve durante meses mirando cada cartel, y repitiendo una y otra vez la fecha del estreno de “La Cumbre Escarlata” la nueva película de Guillermo del Toro que me tenía una pinta espléndida y que me fascinaba con sus trajes, el contraste de colores con todos esos tonos oscuros en los que de repente hay azules brillantes o rojos intensos, los paisajes… vaya que la dirección de fotografía, podría decirse, era tan espectacular que yo no dejaba de pensar en ver esa nieve llena de sangre, esa Cumbre Escarlata.

‘La Cumbre Escarlata’ técnicamente no defrauda y aunque su guión es bastante predecible, tiene algunas sorpresas y tantolas actuaciones de los actores como el ritmo son buenos, de modo que tanto “hype” por este filme no terminó siendo algo malo, no me llevé ningún chasco por tener expectativas altas y aunque no sea algo que me emocione como lo hace ‘The Strain‘ me lo pasé bien en el cine.

En ‘La Cumbre Escarlata’ tenemos una historia en la que,  a pesar de estar Guillermo del Toro, no hay monstruos, al menos en el sentido de ogros o faunos, aunque sí hay fantasmas pero, sobre todo, hay humanos terroríficos, humanos con un monstruo en su interior que no deja de crecer, como el de Johan en el “Monster” de Naoki Urasawa.

Después de unos cuantos minutos en Estados Unidos, con un tira y afloja entre dos personajes, con algunas escenas fantasmales proféticas y con unos planos muy cuidados, el resto de la película se da en una mansión antigua, aislada, con secretos de crímenes pasados, con espectros sufriendo y con la vida de la protagonista en vilo. Lo que ocurre en la Cumbre Escarlata es espeluznante, pero bonito y todo está repleto de sangre de un modo u otro, sin que lleguen a verse carnicerías demasiado exageradas ya que… algo hay, pero es más el terror psicólogico el que pesa que el de casquería.

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