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Tecleando con furor desde la tablet

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Por unos problemillas que me impedían escribir fuera de casa, en exteriores, me puse a buscar como loca un teclado para mi tablet (una HTC Nexus 9) y tras días y días de bucear por internet, que Moi hiciera lo propio y que incluso en la única red social en la que se me puede ver mínimamente el pelo hiciera una consulta sin éxito, ya veía esto como una batalla perdida. Pero a mí esto de rendirme no me va en absoluto, así que venga a buscar y requetebuscar más hasta descubrir que la respuesta estaba mucho más cercana de lo que pensaba y que además era algo sencillo, ya que bastaba con acercarse a cualquier tienda con cosas de tecnología y echar un vistazo, porque resulta que hay varios modelos, de distintas marcas que pueden cumplir con su cometido.

Una de las cosas más desalentadoras es ver cómo hay tantísimos productos para todo lo de Apple, pero cómo cuesta encontrar cosas que no sean para lo de la manzana. Pero esquivado todo eso, con su clavija especial, lo que me echaba para atrás era que apenas veía teclados con “ñ” en internet, y evidentemente yo quería uno con caracteres españoles, por lo que buena parte de eso, se caía irremediablemente. Otras muchas veces había reviews negativas en las que se indicaba que, a pesar de estar la tecla, en lugar de esa letra tan especial, salía un punto y una coma. Sea como fuere, todo era desalentador, especialmente por el hecho de que ni Google ni HTC parecía que fueran a dar soporte en esta zona del mundo, ya que su teclado oficial no ha llegado a salir más que con caracteres ingleses.

¿A santo de qué tanto problema? Diréis. Bueno, es que para una tablet (o móvil) no vale conectar cualquier cosa, sino que es necesario que vaya por bluetooth o por miniusb y, además, ya que lo lógico es ver lo que uno escribe al mismo tiempo, por comodidad y por todo lo suyo es comprarse un teclado español que sea a su vez una funda que soporte de pie el aparato tecnológico con pantalla al que conectarlo o, por lo menos que tenga una zona donde incrustarlo y… ¡sorpresa! Aunque no hay muchos, hay unas cuantas marcas y modelos, de distintos precios que cumplen con todo esto, pero, repito, no es fácil encontrarlos por internet, así que, por una vez: mundo real 1, internet 0.

Mi teclado, desde el que estoy escribiendo esto, es un logitech (logicool en Japón) que soporta mi tablet y que he conectado como si nada. Tan solo he tenido que abrir el bluetooth, emparejarlo con una clave y escoger, de un menú, que la posición de las teclas es española. Cómodo, eficiente y que no sólo me servirá para escribir entradas en este blog, sino para otras muchas cosas como partes de mi futuro libro o de los que puedan estar por venir.

Espero darle tanto uso que se deshagan las letras entre mis dedos y que vosotros estéis ahí para leerlo.

Con la vista fijada en el Tren Levitacional de Tokyo a Nagoya

mag-lev-train

No sé si sois de hacer planes o si vivís el día a día y a lo que salga. Yo mezclo todo, creando unos cócteles la mar de curiosos, aunque para otros esto se traduce en “esta tía está como una cabra”.

Hace unos meses, Moi vio en el periódico que los japoneses estaban construyendo un tren levitacional, que los ingleses llaman “Maglev” y que, de hecho existe por ejemplo en China. Estos trenes son rapidísimos, no como los de alta velocidad de aquí que te tiras más tiempo en la vía que en la carretera para un viaje Galicia-Madrid y, de hecho, los AVE con los que contamos no son tampoco la repanocha y dejan bastante que desear también si los comparamos con los 430km/h de los levitacionales de China o, sin ir más lejos, con otros trenes de altas velocidades de algunos otros países como Alemania.

Los nipones a su tren, que se estrenará en 2027 y que unirá Tokyo con Nagoya para que nos plantemos de un sitio en otro en menos de tres cuartos de hora (40 minutos para ser exactos) lo llaman リニアモーターカー (Linear Motor Car) que viene siendo un shinkansen (tren bala) ultrarrápido, del que se están haciendo pruebas en tramos cortos en Yamanashi y que ha llegado a alcanzar la friolera de 603km/h durante once segundos.

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Las cosas de palacio van despacio. Así que este tren no estará operativo hasta 2027. Aunque muchos nipones querían tenerlo antes, para aprovechar el tirón de los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, el caso es que esto llegará siete años después porque tienen que hacer las cosas bien y asegurarse de que no habrá accidentes de los que arrepentirse después.

Por si no se nota, estoy completamente alucinada con el tema, porque en cierto modo es como lo de los imanes de Mario Kart 8, pero viviéndolo uno mismo, así que, a lo tonto, tengo dos fechas a fuego en mi cabeza, dos planes lejanos que tienen que ver con la ciudad más poblada del mundo: ir a los JJOO en 2020 y montar en el tren levitacional cuando se inaugure o al poco.

¿Os gustaría subir en un tren tan rápido como un avión? ¿Creéis que tendríais miedo?

Mi primera vez haciendo caligrafía japonesa

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Mi versión de “nInja”.

Esta tarde he estado en un taller de caligrafía japonesa o shodô (書道), impartida por la escuela en la que estudio japonés.

Nunca antes había cogido los pinceles, o fude, como los llaman ellos, aunque tenía curiosidad desde hace años. Es llamativo que, para nosotros, la caligrafía es simplemente tener una letra bonita, ya que es lo que significa, literalmente, pillando sus dos partes del griego que forman la palabra (cali de καλὸς: bonita y grafía de γραφία: escritura), pero para los japoneses, esto no se queda simplemente en que no te pases toda tu vida escuchando quejas sobre lo fea que es tu letra, o lo mal que escribes (que eso, en mi opinión sería más una cosa de contenido, estilo, semántica u ortografía que de belleza o claridad al leerlo cualquiera). Pero para los nipones esto es un arte para el que tienen distintos tipos de papel, de pinceles, de tinta… y de  hecho la sensei de hoy nos ha explicado que es importante estar relajado, porque es una actividad de lo más zen en la que hay que reflejar sobre el papel lo que lleva uno dentro, aunque sea simplemente poniendo un palito.

Tras unos ejercicios de calentamiento y habituamiento con los pinceles, Kishi-sensei (cuyo nombre artístico es Ranko, que significa: aroma de orquídea) hemos sido sometidos a un pequeño test grafológico del que no sabemos los resultados ni si estos llegarán, por lo que es algo que queda un poco en el limbo y después ya hemos pasado al gran desafío: escoger algo que nos gustara, una palabra, o un concepto, y ponerlo sobre una cartulina que después se expondrá a la vista de todos los visitantes. Mi palabra escogida, por mi amor incondicional y porque pega mucho con mi carácter animado, ha sido “ninja”, que me ha quedado como podéis ver en la imagen que encabeza esta entrada del blog. Evidentemente me refiero a los dos kanji grandotes, ya que lo que hay a la izquierda es simplemente una pequeña firma con mi nombre.

Después de eso, y como aún teníamos un poco de tiempo, hemos tenido la oportunidad de hacer otra cosa más con los pinceles, para traernos de recuerdo a casa y, también, Ranko nos ha regalado una creación suya con nuestra palabra escogida para la exposición, pero con otro estilo de caligrafía más distendido y veloz, con el que los kanji se escriben de otra manera. La imagen de la izquierda, hecha sobre papel vegetal, es mi versión de “tanuki” (un mamífero muy simpático japonés que por ejemplo aparece en la película “Pompoko”) y el otro es la versión de “ninja” de esta mujer tan simpática que se ha esforzado por hacernos llegar otra pequeña faceta de lo más importante de Japón, sacándonos unos momentos de paz de lo más relajantes.

Si alguno está interesado en ver la exposición con mi cartulina de “Ninja” y las de las palabras escogidas y pintadas por mis compañeros, ya os contaré a partir de cuándo puede verse y dónde es, porque de momento es una incógnita.

Crónica breve del viaje por Milán

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Queridos lectores del blog, cuando escribí sobre el concierto de Zelda, avisé de que, cuando fuera, habría también una entrada sobre la ciudad en sí, con una selección de fotos tomadas allí, así que hoy, es el momento de colgar esto, antes de que el pobrecito mío se quede dormidito y termine como mi WnFB o el bonito de relatos “Paraíso Alternativo”, de los cuales nació, en cierto modo, mucho después, este espacio que espero (y deseo) que quede para la eternidad, pese a la baja (o nula) frecuencia de actualización.

Durante los días por Milán lo pasamos pipa y además de disfrutar de esa pedazo de orquesta en primera fila, también comimos cosas italianas deliciosas, como pizza, pasta, cotoletta (escalope a la milanesa, para entendernos), risotto de marisco o pannacotta. Aunque es evidente que si uno va a Italia va a ponerse hasta las orejas de sus platos típicos y en Milán había bastantes buenos restaurantes, aunque era todo algo caro comparado con lo que uno encuentra en Madrid y Barcelona.

La ciudad en sí no es muy grande, aunque ya una vez que uno viene de Tokyo, todo le parece pequeño, que siendo la más poblada del mundo, es normal (o natural, si sois castizos). A mí lo que me gustó, además del hecho de poderla recorrer de cabo a rabo en tranvía, son sus bonitos parques o la enorme cantidad de tiendas de videojuegos que había y de las que rescatamos un amiibo de Kirby y un par más de otros personajes chulos mega-agotados por estos lares. Insisto en lo del tranvía ya que amo ese medio de transporte, me parece genial, comodísimo y es algo que envidio de Barcelona, ya que en Madrid tan solo hay un tres en periferia y otro en el pueblo de Parla, pero ni uno por Madrid ciudad, con lo bonito y útil que sería poder ir en condiciones por según qué zonas que están siempre atestadas de tráfico. Es increíble lo bien que funcionan los tranvías en Milán, de verdad.

Sobre las cosas típicas que ve todo el mundo… para “La última cena” no había entradas en todo lo restante de 2015 desde hacía bastante, por lo que nos lo perdimos y además son tan jetas que te lo venden por narices con algún otro museo o libros o lo que sea. Il Duomo estaba en obras, por lo que mucho no vimos de él y además no se podía subir a la terraza. Pero todo lo de la zona vieja, pegada a il Duomo era precioso. Eso sí, lo de capital de la moda debe de decirse ya por inercia, por lo que en algún momento fue, ya que no se veía nada diferente a lo de por aquí, ni en la gente de por la calle ni en las tiendas ni nada y, de hecho, el imperio de Inditex estaba también ahí ocupando un montón de locales, que ni siquiera los romanos llegaron a expandirse tanto, aunque no vamos a entrar en detalles sobre lo que aportó uno y lo que aporta el otro, porque es obvio.

Como no quiero marear a nadie contando rollos, tan solo diré que si queréis ir alguna vez, cojáis alojamiento en el centro a ser posible (nuestro hotel estaba a dos pasos de Milano Centrale) ya que se agradece el estar rodeado de todo lo que uno pueda necesitar y sobre todo tener tantas opciones de transporte para ir a cualquier lado, que ahorras bien el tiempo a la hora de desplazarte.

Al igual que en el monólogo, me hubiera gustado haber borrado alguna cosa con una goma “Milán”, como por ejemplo a cierta compañía con aviones incómodos y con un retraso que nos costó un taxi de vuelta y un cansancio descomunal para el día siguiente y lo peor es que no se puede escoger otra cosa cuando prácticamente tienen el monopolio entre España-Italia y, de paso, España-Francia.

Así pues, dentro fotitos:

La sinfonía de las diosas llegó a Milano y la presenciamos desde la primera fila

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Entre los días 24 y 26 de abril, mi amorcito y yo estuvimos en Milán y de este viaje hablaré en otro post, ya que en éste prefiero hacerlo del principal motivo para que nos embarcáramos rumbo a la capital de la moda en Europa: el concierto de Zelda.

Cuando anunciaron la nueva gira europea, hace unos cuantos meses, en realidad no sabíamos que se trataba tan solo de una parte y que se ampliaría a más ciudades en caso de tener éxito, por lo que ni idea teníamos de que en realidad para otoño esto vaya a llegar a Madrid y Barcelona también, y lo más curioso es que precisamente lo hace a través de los italianos. Aun así, que escogiéramos esta ciudad y no otra como Londres o Dusseldorf era también por pisar suelo italiano y para que yo pudiera practicar un poco el idioma fuera de las aulas.

El hecho de que más adelante haya concierto de Zelda por aquí cerca no ha provocado ni por asomo que nos hayamos arrepentido de ir hasta allí: primero porque así hemos visto una ciudad que queríamos visitar igualmente, segundo, porque lo hemos pasado como enanos y, tercero, porque las entradas buenas de allí son bastante más baratas que las de Madrid y encima el Palacio de Vistalegre es bastante peor que el teatro en el que estuvimos. En realidad podríamos ir de nuevo si quisiéramos… pero mejor nos ahorramos las perras para otra ocasión, que nunca está de más.

2015-04-24-Milano_Zelda-049Ni Moi ni yo habíamos estado nunca en un concierto de videojuegos. Bueno, me refiero a uno con instrumentos de verdad y no con gameboys y chiptunes o con chavales que sean fans de algo y tengan sus versiones, pero que no sea algo oficial, porque para eso pues tenemos retroMadrid o algún salón de manga o cosas así, pero no es lo mismo (con todos los respetos a las bandas tributo de chavales y a los funde-gameboys) y lo de este concierto fue un alucine porque todo el mundo iba con ropas y accesorios de Zelda e incluso había una tienda con pósters y camisetas de recuerdo. Nosotros íbamos con una camiseta de Zelda cada uno y por un poco de mala suerte, una sudadera que tenía pensado llevar Moi y que compró por internet llegó un día tarde (justo cuando estábamos ya rumbo a Milán) y a mí la tarde anterior se me perdió uno de mis pendientes de la Trifuerza. Fue muy curioso y divertido ver a todo el mundo con cosas de Zelda, con las consolas encendidas antes de que el concierto empezara y escuchando varios idiomas por aquello de que se había trasladado bastante gente de diversos países, pero lo que lo fue aún más era lo callados que nos quedamos todos según aparecieron los miembros de la orquesta y su directora. ¡Esto no tenía nada que ver con irse a ver una proyección de una película de anime al cine, que siempre hay grupitos de alborotadores que dan por saco! Menuda felicidad, chicos.

2015-04-24-Milano_Zelda-051El concierto empezó fuerte, muy fuerte, haciendo un repaso a las distintas melodías de Zelda desde el origen del los tiempos, cuando en NES nos volvíamos locos en cada templo. Ya desde la primera canción se le ponían a uno los pelos como escarpias con cada nota que salía de los instrumentos de esos músicos que seguían atentos las instrucciones de su directora y con esos coros que sonaban como los ángeles en los momentos oportunos. Tras una hora o así, tuvimos un descanso, para dar paso a algo más de una hora en su segunda parte, ya que hubo dos o tres bis, y si hubieran tenido más cosas en las partituras, aún estaban tocando para nosotros, porque nadie se levantaba de sus asientos y todo el mundo aplaudía y aplaudía de la emoción, deseando que eso no terminase.

Para los fans supremos de Zelda fue una maravilla acústica y se hizo un repaso musical de temas de prácticamente todos los juegos, centrándose sobre todo en Ocarina of Time y Majora’s Mask porque no solo son los favoritos de la mayoría, sino que también, tras el reciente lanzamiento del remake en 3DS, era el momento. Yo debo reconocer que podéis apedrearme, porque todavía no me he acabado ninguno y en varios he estado a puntito en el pasado, pero estoy en ello, quiero librarme de mis pecados y apreciar aún más la belleza de Hyrule y de su cronología, pero a pesar de esto, lo pasé de maravilla y estaba todo el rato esperando a que en la pantalla saliera algo de Skyward Sword, que casi parecía el gran olvidado, aunque luego también tuvo su momento de gloria.

Lo que sí, es que si no sois fans o no sabéis de qué van las historias, os vais a comer todos los spoilers del mundo, porque en los vídeos escogidos como acompañamiento de la música (y no al revés) salen escenas pepinas, incluidos los finales —que a mí no me destriparon nada porque esas cosas las tenía vistas por partidas de Moi y cosas así— pero bueno, también es que estas cosas están pensadas precisamente para los seguidores del universo Zelda y no para almas impuras (como un poquito la mía).

Ahora, tras esta experiencia, no dejo de pensar en cuándo harán el próximo de Final Fantasy con Nobuo Uematsu, ya que son varios años queriendo ir y ahora sí que no lo dejaríamos escapar, para llorar con algunos temas, si se diera el caso.

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