cumbre poster

El año pasado estuve durante meses mirando cada cartel, y repitiendo una y otra vez la fecha del estreno de “La Cumbre Escarlata” la nueva película de Guillermo del Toro que me tenía una pinta espléndida y que me fascinaba con sus trajes, el contraste de colores con todos esos tonos oscuros en los que de repente hay azules brillantes o rojos intensos, los paisajes… vaya que la dirección de fotografía, podría decirse, era tan espectacular que yo no dejaba de pensar en ver esa nieve llena de sangre, esa Cumbre Escarlata.

‘La Cumbre Escarlata’ técnicamente no defrauda y aunque su guión es bastante predecible, tiene algunas sorpresas y tantolas actuaciones de los actores como el ritmo son buenos, de modo que tanto “hype” por este filme no terminó siendo algo malo, no me llevé ningún chasco por tener expectativas altas y aunque no sea algo que me emocione como lo hace ‘The Strain‘ me lo pasé bien en el cine.

En ‘La Cumbre Escarlata’ tenemos una historia en la que,  a pesar de estar Guillermo del Toro, no hay monstruos, al menos en el sentido de ogros o faunos, aunque sí hay fantasmas pero, sobre todo, hay humanos terroríficos, humanos con un monstruo en su interior que no deja de crecer, como el de Johan en el “Monster” de Naoki Urasawa.

Después de unos cuantos minutos en Estados Unidos, con un tira y afloja entre dos personajes, con algunas escenas fantasmales proféticas y con unos planos muy cuidados, el resto de la película se da en una mansión antigua, aislada, con secretos de crímenes pasados, con espectros sufriendo y con la vida de la protagonista en vilo. Lo que ocurre en la Cumbre Escarlata es espeluznante, pero bonito y todo está repleto de sangre de un modo u otro, sin que lleguen a verse carnicerías demasiado exageradas ya que… algo hay, pero es más el terror psicólogico el que pesa que el de casquería.