Mes: junio 2015

Papers, Please o cómo divertirse con el tostón de la burocracia

Papers, Please

Papers, Please es un título independiente, creado por una sola persona (Lucas Pope) al que se le ocurrió la idea después de haberlo pasado bastante mal en Colonia tras perder su pasaporte.

El juego cayó en unas rebajas de una popular tienda de juegos en formato digital y que poseen unos polacos que en nada de tiempo han colado más de cuatro millones de unidades de su rpg de mundo abierto basado en unas populares novelas de fantasía.

Por mucho que escriba en una web de videojuegos y que esté bastante al día de lo que se mueve en el mundillo, no tenía ni idea de cómo era Papers, Please y eso que es bastante popular, pero es que costara menos de dos euros me animó a hacerme con él y entre línea y línea de juntar letras en un archivo de word que guardo en múltiples lugares, me puse con él, descubriendo además que incluso está traducido al español.

Papers, PleaseEn Papers, Please somos un funcionario de una garita de aduanas que trabaja de sol a sol cobrando una mierda y que se expone a un montón de peligros. El “vuelva usted mañana” de Larra está vigentísimo en un título en el que tenemos que sellar pasaportes, pero mirando y requetemirando cada dato que nos proporcionen los que quieran cruzar la frontera ya que cualquier pequeño detalle que nos haga sospechar debe ser puesto en tela de juicio si queremos ser un funcionario ejemplar o, por lo menos que no se nos penalice por dejar que se cuelen traficantes, estafadores o cualquier tipo de persona que no tenga los papeles en regla.

Lejos de que simplemente pongas sellos de admisión o que deniegues la entrada, se va tejiendo una historia con un halo de misterio para la que hay múltiples finales y varios de lo más trágicos y tristes. Como decía, este trabajador de Artstozka, cobra una miseria y además tiene una familia que alimentar y por la que deberá gastar dinero en cosas como esa comida o calefacción si tienen frío y hasta medicinas si enferman. Los miembros de la familia pueden morir e incluso, llegado un punto, puede llegar a crecer con la posibilidad de adoptar a una sobrina. Para que todos estén mejor también podemos ir mudándonos a pisos mejores, pero para eso tenemos que conseguir ahorrar como sea y sin que nos pillen en caso de conseguir ingresos de manera poco honrada.

Papers, PleaseEl juego es de lo más simple en cuanto a controles, ya que solamente utilizaremos el ratón y después un par de teclas de acceso rápido para agilizar el proceso y que la cola se vaya moviendo más rápido, ya que nuestro sueldo depende de a cuánta gente atendamos cada día y para ello tenemos que aprendernos bien las instrucciones (ya que cambian continuamente) para ir como una moto leyendo ciudades de expedición, comparando nombres, mirando posibles vacunas, permisos, peso, fotos, fecha de caducidad de los documentos… porque son una buena cantidad de datos los que hay y por los que se nos puede colar cualquiera que no deba y que quién sabe si será un terrorista con una bomba bajo la ropa.

Es divertidísimo e ideal para partidas cortas y aunque al principio uno piense que nunca conseguirá atender a más de tres personas, finalmente se consigue bastante agilidad a la hora de mirar todo con lupa e incluso hay algunos personajes que aparecen con frecuencia para que les ayudes encontrando gente para su empresa, para darte un dinerillo por detener a los delincuentes o para que colabores con una misteriosa organización de la que decidirás si fiarte o no, teniendo ahí dos buenos caminos diferentes dentro de la historia de Papers, Please.

Idols de sobremesa con Love Live School Idol Project

love_live_school_idol_project

¿Creíais que mi primer contacto con Love Live había sido a través del juego de móviles o de la invasión de mercha que había en las tiendas de Akiba en verano pasado? En realidad había visto algún capítulo de anime para una miniselección de 9 que duró más bien poco (entre otras cosas porque la nula periodicidad está siempre presente ahí) pero después sí que me puse a verla muchísimo después debido al vicio con Love Live SIF.

Al igual que otros se ponen la tele de fondo mientras comen, yo tenía Love Live School Idol Project y a veces, de propina, como sobremesa ahí se quedaban un poquito más. La verdad es que no tardé nada en verme las dos temporadas una vez que le di al play al primero de los capis ya con intención de verla y como ya conocía a los personajes, la miraba ya con otros ojitos, porque no es lo mismo ver a los personajes por ahí pululando sin conocer su personalidad ni saber su nombre, que habiendo leído ya varias cosas sobre las chicas del instituto Otonokizaka, ése del que intentan evitar su cierre a toda costa y por el que se forma el grupo de idols de μ’s, unas chicas super diferentes, pero que se compenetran muy bien y que se han ganado un hueco en el corazoncito de millones de fans en todo el mundo en este fenómeno que hace que los discos del anime se vendan como rosquillas en los lugares en los que está licenciada, que no haya evento de anime sin gente disfrazada de Nico, Maki, Eli, Nozomi y compañía o que la cola para los cines en la película de Love Live (estrenada la semana pasada en Japón) fuera larguísima desde horas antes de la primera sesión de tantas ganas que tenían todos los “livers” de ver a sus idol favoritas rumbo a New York.

Es la primera serie de idols que me gusta y lo ha hecho porque es muy ligera y las chicas son de lo más carismáticas y divertidas, aunque el anime no era tampoco una cosa megaoriginal ni nada, pero las situaciones de cómo se van conociendo hasta formar el grupo o lo que luchan por salvar su escuela y ser las más populares como idols, estaban bien y hacían bastante gracia ya que se tira hacia el humor, aunque haya alguna escena un poco más tristona, sobre todo el final de la segunda temporada, que por más que fuera algo que se ve venir, daba algo de penita.

El futuro de Love Live es algo incierto, ya que ahora serán otras idols de instituto las que tomarán el relevo. De ellas poco se sabe, pero parece ser que no habrá más μ’s y que la película es una despedida en la que se cuenta justo ese misterio que se traían entre manos todas en la última escena de la segunda temporada.

En Love Live, a pesar de ser una serie de idols, no hay demasiadas actuaciones ni canciones y, de hecho, la mayoría de singles y álbumes se han lanzado a posteriori porque todo forma parte de una colaboración entre una discográfica y el estudio Sunrise y una cosa da fuerza a la otra. Es decir, que en el anime cantan y bailan muchísimo menos que en una película de Disney, pero que quien quiera videoclips, conciertos y música tiene a su alcance todo eso con una pasmosa facilidad y, como nexo de ambas cosas, en cierta parte, está el juego en el que tenemos música y escenas de las chicas que no están ni en el anime, ni en los CD Drama ni en el manga (que es diferente también) ni en ninguna parte.

Además de todo esto ya oficial que hay, los fans (como decía) son tan numerosos que no son pocas las producciones que hay a raíz de esto y en las que continuamente se empareja a unas chicas con otras, como si fueran novias, pero es siempre más por los gustos que otra cosa ya que Love Live no es una serie yuri (de chica por chica) aunque en muchas ocasiones su amistad tan profunda y el rollito que se traen entre algunas se puede interpretar de ese modo, especialmente en los casos de: Nozomi con Eli, Rin con Hanayo o Nico con Maki, que están siempre juntas e incluso diciendo que se quieren o dándose arrumacos, pero son solo buenas amigas hasta que se demuestre lo contrario.

Cada fan tiene una μ’s favorita y la mía es Nico, porque es un trasto, aunque también me gustan muchísimo las otras dos integrantes de su subunit (BiBi), es decir, Maki y Eli, de las que juntamos sus nendoroid en casa y están delante del ordenador principal de trabajo.

¿Vosotros habéis visto Love Live o jugáis a su juego? ¿Quién os gusta?

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Con la vista fijada en el Tren Levitacional de Tokyo a Nagoya

mag-lev-train

No sé si sois de hacer planes o si vivís el día a día y a lo que salga. Yo mezclo todo, creando unos cócteles la mar de curiosos, aunque para otros esto se traduce en “esta tía está como una cabra”.

Hace unos meses, Moi vio en el periódico que los japoneses estaban construyendo un tren levitacional, que los ingleses llaman “Maglev” y que, de hecho existe por ejemplo en China. Estos trenes son rapidísimos, no como los de alta velocidad de aquí que te tiras más tiempo en la vía que en la carretera para un viaje Galicia-Madrid y, de hecho, los AVE con los que contamos no son tampoco la repanocha y dejan bastante que desear también si los comparamos con los 430km/h de los levitacionales de China o, sin ir más lejos, con otros trenes de altas velocidades de algunos otros países como Alemania.

Los nipones a su tren, que se estrenará en 2027 y que unirá Tokyo con Nagoya para que nos plantemos de un sitio en otro en menos de tres cuartos de hora (40 minutos para ser exactos) lo llaman リニアモーターカー (Linear Motor Car) que viene siendo un shinkansen (tren bala) ultrarrápido, del que se están haciendo pruebas en tramos cortos en Yamanashi y que ha llegado a alcanzar la friolera de 603km/h durante once segundos.

Chūō_Shinkansen_map

Las cosas de palacio van despacio. Así que este tren no estará operativo hasta 2027. Aunque muchos nipones querían tenerlo antes, para aprovechar el tirón de los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, el caso es que esto llegará siete años después porque tienen que hacer las cosas bien y asegurarse de que no habrá accidentes de los que arrepentirse después.

Por si no se nota, estoy completamente alucinada con el tema, porque en cierto modo es como lo de los imanes de Mario Kart 8, pero viviéndolo uno mismo, así que, a lo tonto, tengo dos fechas a fuego en mi cabeza, dos planes lejanos que tienen que ver con la ciudad más poblada del mundo: ir a los JJOO en 2020 y montar en el tren levitacional cuando se inaugure o al poco.

¿Os gustaría subir en un tren tan rápido como un avión? ¿Creéis que tendríais miedo?

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Mi primera vez haciendo caligrafía japonesa

ninja-shodo

Mi versión de “nInja”.

Esta tarde he estado en un taller de caligrafía japonesa o shodô (書道), impartida por la escuela en la que estudio japonés.

Nunca antes había cogido los pinceles, o fude, como los llaman ellos, aunque tenía curiosidad desde hace años. Es llamativo que, para nosotros, la caligrafía es simplemente tener una letra bonita, ya que es lo que significa, literalmente, pillando sus dos partes del griego que forman la palabra (cali de καλὸς: bonita y grafía de γραφία: escritura), pero para los japoneses, esto no se queda simplemente en que no te pases toda tu vida escuchando quejas sobre lo fea que es tu letra, o lo mal que escribes (que eso, en mi opinión sería más una cosa de contenido, estilo, semántica u ortografía que de belleza o claridad al leerlo cualquiera). Pero para los nipones esto es un arte para el que tienen distintos tipos de papel, de pinceles, de tinta… y de  hecho la sensei de hoy nos ha explicado que es importante estar relajado, porque es una actividad de lo más zen en la que hay que reflejar sobre el papel lo que lleva uno dentro, aunque sea simplemente poniendo un palito.

Tras unos ejercicios de calentamiento y habituamiento con los pinceles, Kishi-sensei (cuyo nombre artístico es Ranko, que significa: aroma de orquídea) hemos sido sometidos a un pequeño test grafológico del que no sabemos los resultados ni si estos llegarán, por lo que es algo que queda un poco en el limbo y después ya hemos pasado al gran desafío: escoger algo que nos gustara, una palabra, o un concepto, y ponerlo sobre una cartulina que después se expondrá a la vista de todos los visitantes. Mi palabra escogida, por mi amor incondicional y porque pega mucho con mi carácter animado, ha sido “ninja”, que me ha quedado como podéis ver en la imagen que encabeza esta entrada del blog. Evidentemente me refiero a los dos kanji grandotes, ya que lo que hay a la izquierda es simplemente una pequeña firma con mi nombre.

Después de eso, y como aún teníamos un poco de tiempo, hemos tenido la oportunidad de hacer otra cosa más con los pinceles, para traernos de recuerdo a casa y, también, Ranko nos ha regalado una creación suya con nuestra palabra escogida para la exposición, pero con otro estilo de caligrafía más distendido y veloz, con el que los kanji se escriben de otra manera. La imagen de la izquierda, hecha sobre papel vegetal, es mi versión de “tanuki” (un mamífero muy simpático japonés que por ejemplo aparece en la película “Pompoko”) y el otro es la versión de “ninja” de esta mujer tan simpática que se ha esforzado por hacernos llegar otra pequeña faceta de lo más importante de Japón, sacándonos unos momentos de paz de lo más relajantes.

Si alguno está interesado en ver la exposición con mi cartulina de “Ninja” y las de las palabras escogidas y pintadas por mis compañeros, ya os contaré a partir de cuándo puede verse y dónde es, porque de momento es una incógnita.

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Crónica breve del viaje por Milán

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Queridos lectores del blog, cuando escribí sobre el concierto de Zelda, avisé de que, cuando fuera, habría también una entrada sobre la ciudad en sí, con una selección de fotos tomadas allí, así que hoy, es el momento de colgar esto, antes de que el pobrecito mío se quede dormidito y termine como mi WnFB o el bonito de relatos “Paraíso Alternativo”, de los cuales nació, en cierto modo, mucho después, este espacio que espero (y deseo) que quede para la eternidad, pese a la baja (o nula) frecuencia de actualización.

Durante los días por Milán lo pasamos pipa y además de disfrutar de esa pedazo de orquesta en primera fila, también comimos cosas italianas deliciosas, como pizza, pasta, cotoletta (escalope a la milanesa, para entendernos), risotto de marisco o pannacotta. Aunque es evidente que si uno va a Italia va a ponerse hasta las orejas de sus platos típicos y en Milán había bastantes buenos restaurantes, aunque era todo algo caro comparado con lo que uno encuentra en Madrid y Barcelona.

La ciudad en sí no es muy grande, aunque ya una vez que uno viene de Tokyo, todo le parece pequeño, que siendo la más poblada del mundo, es normal (o natural, si sois castizos). A mí lo que me gustó, además del hecho de poderla recorrer de cabo a rabo en tranvía, son sus bonitos parques o la enorme cantidad de tiendas de videojuegos que había y de las que rescatamos un amiibo de Kirby y un par más de otros personajes chulos mega-agotados por estos lares. Insisto en lo del tranvía ya que amo ese medio de transporte, me parece genial, comodísimo y es algo que envidio de Barcelona, ya que en Madrid tan solo hay un tres en periferia y otro en el pueblo de Parla, pero ni uno por Madrid ciudad, con lo bonito y útil que sería poder ir en condiciones por según qué zonas que están siempre atestadas de tráfico. Es increíble lo bien que funcionan los tranvías en Milán, de verdad.

Sobre las cosas típicas que ve todo el mundo… para “La última cena” no había entradas en todo lo restante de 2015 desde hacía bastante, por lo que nos lo perdimos y además son tan jetas que te lo venden por narices con algún otro museo o libros o lo que sea. Il Duomo estaba en obras, por lo que mucho no vimos de él y además no se podía subir a la terraza. Pero todo lo de la zona vieja, pegada a il Duomo era precioso. Eso sí, lo de capital de la moda debe de decirse ya por inercia, por lo que en algún momento fue, ya que no se veía nada diferente a lo de por aquí, ni en la gente de por la calle ni en las tiendas ni nada y, de hecho, el imperio de Inditex estaba también ahí ocupando un montón de locales, que ni siquiera los romanos llegaron a expandirse tanto, aunque no vamos a entrar en detalles sobre lo que aportó uno y lo que aporta el otro, porque es obvio.

Como no quiero marear a nadie contando rollos, tan solo diré que si queréis ir alguna vez, cojáis alojamiento en el centro a ser posible (nuestro hotel estaba a dos pasos de Milano Centrale) ya que se agradece el estar rodeado de todo lo que uno pueda necesitar y sobre todo tener tantas opciones de transporte para ir a cualquier lado, que ahorras bien el tiempo a la hora de desplazarte.

Al igual que en el monólogo, me hubiera gustado haber borrado alguna cosa con una goma “Milán”, como por ejemplo a cierta compañía con aviones incómodos y con un retraso que nos costó un taxi de vuelta y un cansancio descomunal para el día siguiente y lo peor es que no se puede escoger otra cosa cuando prácticamente tienen el monopolio entre España-Italia y, de paso, España-Francia.

Así pues, dentro fotitos:

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