Día: 6 enero, 2015

Felices Reyes, Kupó

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He recibido varias visitas de los Reyes Magos, entre estar fuera de casa, autorregalos, cosas planeadas a posteriori, mails sorpresa de Nintendo y demás, a los tres pillos de Oriente les toca darse muchos paseos, pero así hacen un poco de ejercicio para bajar el turrón. Sé que lo normal es recibir regalos hoy, pero en casa no somos normales en absoluto, así que a mí me rodean los obsequios siempre antes y después de la fecha. Durante, como mucho, habría roscón y este año todavía ni eso.

No voy a poner listado de cosas recibidas, en absoluto, pero hay algo muy chulo que ha llegado de la mano de mi suegra: un peluche hecho por ella misma de un mogurito de Final Fantasy. A ella le encantan las manualidades, sobre todo juguetear con las agujas de ganchillo haciendo eso que se conoce como crochet o amigurumi. El caso es que yo no sé mucho de eso, pero le dije lo que quería, estuvimos por Pontevedra buscando los colores adecuados para Mogu y en unos tres o cuatro días sin estar a tiempo completo ni mucho menos, ya tenía este pedazo de peluche, bastante grandecito, que se mantiene sentado y que ahora está en una de las estanterías más tochas de la colección de juegos.

Es para fardar de peluche pero bien, ¿verdad? Ahora hará más y, de hecho, tiene pensado abrirse un blog (con mi ayuda) para mostrar las cosas que vaya haciendo (tanto de frikadas como de todo tipo de cosas) así que si alguna vez queréis unos patucos personalizados para un bebé, unos pendientes monérrimos (me está haciendo unas pokeball) o cualquier otro detallito que se os ocurra, puede que os vayan bien sus servicios.

A continuación os dejo una pequeña galería de imágenes de Mogu para que veáis mejor en detalle el muñequillo y el detalle del pompón rojo en la cabeza, o sus preciosas alitas malva.

Los créditos de las fotos son para Moi.

Estoy encantada con el Mogu y con lo expresivo que es con esos ojos tachados y esa boca pegadita a esa nariz tan redondita, pero si algo tendría que destacar por encima de todo son esas orejas maleables y esas patitas gordotas. Sólo le faltaría un chip de voz con un “Kupó” grabado para apretarle en la mano y que dijera eso tan característico de estos bichejos tan simpáticos y achuchables.