Hasta luego, y gracias por el pescado

Maquetaci—n 1

El cuarto de los libros de la saga de ciencia ficción de Douglas Adams de “La Guía” de la que he hablado ya en este blog al escribir un poco mi opinión sobre los tres anteriores (La Guía del autoestopista galáctico, El restaurante del fin del mundo y también La vida, el universo y todo lo demás) ha pasado por mis manos y me ha encantado.

Hasta luego, y gracias por el pescado (So long, and thanks for all the fish) cuenta la historia sobre cómo todos los delfines se fueron del planeta Tierra, agradecidos por haber sido alimentados por peces durante su estancia allí. Es un tema que se mencionó de pasada en el primero de los libros, pero en el que se hace hincapié ahora porque es importante saber más cosas acerca de ellos y del mensaje que dejaron. Para ello, se volverán a dar unas cuantas casualidades, gracias a la ley de la improbabilidad infinita (y por qué no, a la bistromática) y Arthur Dent conocerá al dios de la lluvia y también a una mujer muy especial que tiene un secreto que solo compartirá con él.

La novela, como era de esperar, está llena de críticas, humor inglés y diálogos de lo más interesantes de leer. Por supuesto, hay varias sorpresas relativas a la Guía y a otros personajes como la parejita formada por Zaphod y Trillian o al nada apasionado ni ilusionado Marvin, el robot doméstico emo que tardará en aparecer, pero lo hará de una manera inolvidable.

Como el resto de libros de la saga, se trata de una novela cortita e intensa, sin ningún tipo de desperdicio y sobre la que se retoman pasajes mencionados antes, mientras que se abren nuevas puertas dentro de una historia en la que todo es posible, si no es en este universo, será en otro, ya que entre viajes por el tiempo y el espacio, podemos ver cómo algunas cosas terminan reescritas y aun así todo guarda relación y no perdemos el hilo de lo que le ocurre a ese hombre que dejó un momento sola su casa para irse a tomar unas pintas de cerveza con su amigo Ford Prefect, minutos antes de cambiar su vida para siempre… y en bata y pijama.