Mes: abril 2014

Sekai no chuushin de, ai wo sakebu (世界の中心で、愛をさけぶ) -Sekachu-

img_0Después de verme el drama romántico de 1 litro de lágrimas, me quedé con ganas de más y como su especial era un coñazo supino (como todos los especiales que hacen en dorama que o bien son resúmenes o son paja y más paja que no viene a cuento para una historia ya finalizada) pues busqué un poco por la red y di con Sekai no chuushin de, ai wo sakebu (世界の中心で、愛をさけぶ) que acortado y como los japoneses dicen se queda en Sekachu, porque a ellos les encantan los nombres largos y después siempre buscan una forma más cortita de referirse a ello.

Sekai no chuushin de, ai wo sakebu es un dorama de 11 capítulos basado en un libro homónimo que a España ha llegado bajo el título de Un grito de amor desde el centro del mundo, lo cual es muy acertado por las cosas que pasan. Aunque no me he leído el libro, no descarto hacerlo en el futuro, porque este dorama estaba chulo.

1126941164La serie comienza cuando el protagonista intenta enfrentarse a su pasado, diecisiete años después de que ocurriera algo que aún le sigue doliendo como si le hubiera pasado esta misma mañana. Perdió al amor de su vida de repente por una enfermedad que se la arrebató. Eran dos adolescentes que justamente tenían la misma edad que el tiempo transcurrido después y aunque no estuvieron mucho tiempo juntos, bastó para provocar en él un dolor tan profundo que tuvo que irse de su pueblo al graduarse del instituto y no regresa hasta un día en el que, por diferentes causas, se da cuenta de que va siendo el momento de esparcir las cenizas de su queridísima Hirose Aki. Ya desde el principio se nos cuenta qué pasó con esa chica, pero después, capítulo a capítulo se va viendo su historia de amor desde antes de que empezaran a salir hasta que se separaron para siempre y, entre medias de tanto flashback, se conoce también un poco al Matsumoto Sakutaro adulto, creando un enganche bastante considerable.

Sekachu6_229La historia está muy guay con momentos de risas, de llantos… y sobre todo es muy bonito ver la ternura con la que se quieren estos dos adolescentes. Son muy monos con sus intercambios de cintas dejándose mensajitos y demostrándose lo mucho que se quieren en cada momento a pesar de los malentendidos o de no tocarse fisícamente. En toda la serie se dan un par de besos y aun así, Sakutaro queda marcado de por vida con un vacío tan grande que nunca jamás logrará llenar.

El nombre del título de Sekachu viene de Uluru, un lugar del que Aki comienza a leer cosas desde el hospital tras conocer a otro chico con su misma enfermedad y que existe en la vida real, ya que es el nombre aborigen de lo que coloquialmente se conoce como Ayers Rock, una zona rocosa de Australia donde se dice que está el centro del mundo. Ella, continuamente, una vez ingresada, habla de Uluru porque se ha convertido en todo un sueño el viajar hasta allí y ver su cielo. De hecho, como en el hospital tan solo ve el techo y no el cielo, se obsesiona un poco y para que se encuentre mejor, su amor le lleva fotos del cielo hechas desde distintos lugares y a distintas horas para que tenga un gran repertorio.

Como curiosidad, la protagonista (que se hace llamar Ayase Haruka en la vida real, aunque ese no es su nombre) estuvo a dieta durante el rodaje e incluso se afeitó la cabeza para meterse más en el papel de su personaje.

El restaurante del fin del mundo

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Hace poco os hablé de mi fascinación por La guía del autoestopista galáctico, ese libro de Douglas Adams en el que él cuenta dentro de su historia que La guía del autoestopista galáctico es precisamente un libro de cabecera para muchas especies de multitud de universos diferentes.

Gracias a La guía del autoestopista galáctico uno puede descubrir lo útil que puede ser una toalla, lo feos y puñeteros que son los vogones o que 42 es la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás, aunque como eso no es una pregunta, pero sí se ha dado la respuesta definitiva a la pregunta definitiva, ésa es la que hay que averiguar para que todo cobre sentido y en El restaurante del fin del mundo (el segundo de los libros) se sigue haciendo hincapié en la importancia que eso podría tener, aunque con tantos viajes espaciales y temporales, uno termine olvidándose de ello.

sticker,375x360.u1El restaurante del fin del mundo hace referencia a un restaurante que hay en los confines del mundo justo antes de que éste se acabe, pero antes de llegar allí Zaphood estuvo en otro lugar con Marvin, mientras los demás esperaban en esa nave con un ordenador tan particular que es capaz de hacer que todos los que estaban dentro en ese momento, terminen justo en el restaurante del fin del mundo porque era lo que más cerca les pillaba en el espacio, aunque desde luego no en el tiempo, viendo así el fin del mundo por un divertido error de una máquina con su compleja manera de pensar. Decía que antes de estar allí ocurren cosas de lo más divertidas (especialmente con los ascensores con miedo a las alturas que insisten en bajar a toda costa o con escenitas del robot más depresivo que uno se haya encontrado jamás), pero es que después de los grandes momentos en Milliways, es decir, en el Restaurante del fin del mundo, sigue habiendo viajes, conversaciones divertidísimas y se sigue con la búsqueda de la pregunta definitiva, tirando, cómo no, de explotar aquello conocido como la ley de la improbabilidad infinita con la que, si algo es prácticamente imposible que ocurra, al ser tan elevado su porcentaje en contra, ocurrirá sin lugar a dudas.

En resumen, y sin entrar en detalles para no destripar nada a nadie, esta segunda novela de Douglas Adams de su serie sobre La guía del autoestopista galáctico es otra pequeña maravilla que termina con un final completamente abierto al estar tanto Ford Prefect como Arthur Dent en la prehistoria del planeta Tierra, ese mismo que vimos desintegrarse en el anterior libro y del que ahora se nos muestran unos antepasados tan lejanos de Arthur Dent que no siente que realmente haya ningún tipo de parecido con ellos en absoluto al haber viajado a un pasado tan remoto.

Ojalá hicieran una adaptación en película también de este libro y volvieran a llamar a Martin Freeman para hacer de Arthur Dent, ya que tras su papel en la adaptación del anterior libro yo ya no vería a ningún otro como el señor Dent, del mismo modo que no hay mejor Watson que él, especialmente comparándolo con Jude Law en las películas modernas.

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Sherlock -serie de la BBC-

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Sherlock Holmes con su inseparable amigo John Watson.

Hace poco vi la segunda de las películas de Sherlock Holmes (la tercera aún tiene que rodarse) y aunque ya sabíamos en casa que tocaba ver la serie de la BBC de Sherlock, eso de ver de nuevo en acción a ese astuto hombre tan fanático de las deducciones como de las drogas, nos impulsó a que le diéramos algo más de prioridad en el visionado.

Sherlock de momento cuenta con tres temporadas de tres capítulos cada una. Tres capítulos por temporada es un número extremadamente bajo y más si contamos con que en cada uno se resuelve un caso, pero cuando uno ve que son de hora y media de duración y que claramente tiene un presupuesto bien alto, ya no llora tanto, aunque igualmente, quedando tan abierta y estando la pareja protagonista tan bien acoplada y avenida (tanto que se insinúa continuamente en la serie que son novios) da penita que en realidad no haya al menos el doble de episodios.

Benedict-Cumberbath-and-Martin-Freeman-in-Sherlock-Holmes-Season-2-600x337La obra de Sir Arthur Conan Doyle, sus novelas de Sherlock Holmes, es tan famosa que no necesita presentación. Ha habido tantas adaptaciones, tantos guiños, tantas referencias y forma desde hace tiempo parte de la cultura popular que quien no sepa que Sherlock Holmes es un fuera de serie que resuelve casos (casi siempre de homicidios) y que tiene un ayudante llamado John Hamish Watson, vive debajo de un roca o algo peor. Puede que incluso muchos digáis aquello de “elemental, querido Watson”, pero en realidad esa es una frase que nunca pronunció Sherlock en ninguna de las novelas y que es una de las mentiras más extendidas, junto con los Reyes Magos o leyendas urbanas como la de la niña, el perro, el bote de mermelada y Ricky Martin en un armario.

358298_serial_sherlok_xolms_benedikt-kamberbyetch_dzhon_5000x3100_(www.GdeFon.ru)Protagonizada por Benedict Cumberbatch en el papel de Sherlock y acompañado por Martin Freeman como Watson, la serie Sherlock no nos lleva a la época relatada por su autor, sino que se ha tomado como referencia el universo que él montó de los chicos listos, de los rivales, de la importancia del piso 221B de la calle Baker… pero ocurre en la era actual, rodeados de ordenadores, aplicaciones informáticas, GPS, smartphones, etc. de modo que todo son casos nuevos y también la vida de los personajes está cambiada al estar en plena era tecnológica y teniendo esas herramientas con las que sacar también partido, aunque, como es natural, lo más importante será ver las distintas deducciones de Sherlock, demostrando cómo es mucho más inteligente que la media a pesar de ser el hermano tonto como le dice continuamente Mycroft Holmes, alguien con el que tiene una relación complicada de verdad y no como lo que muchos dicen tener al anotarlo en su facebook.

Las cosas más molonas de Sherlock, para mí, son:

  • El palacio mental del protagonista que es como un modo de concentración infinito gracias al cual en un par de segundos ata cabos y llega a sus más brillantes deducciones tras haber estado toqueteando libremente datos de todo lo visto, oído o recordado que pueda ayudarle a descubrir qué está pasando ahí.
  • Moriarty. El archienemigo auténtico de Sherlock (aunque al principio él dice que ése es su hermano Mycroft al no conocer todavía al Profesor James Moriarty) es un auténtico desequilibrado tremendamente inteligente y malévolo que lo que más odia en el mundo es el aburrimiento y lo que más le agrada es un buen desafío, mental a poder ser.
  • Watson. Este Watson es un Watson en condiciones, es justo lo que Sherlock necesita para frenarle un poco los pies y darle esa pizca de estabilidad que necesita para no liarlas más de la cuenta, aunque ni le dé cordura ni vaya a anularle o dejaría de ser nuestro drogadicto adorable capaz de tirarse desde un tejado. Watson tiene los cojones del caballo de Espartero (que dirían en Primos) y es súper molón y que encima el actor sea Martin Freeman le da más puntos, sobre todo al recordarlo en su papel de Arthur Dent de la adaptación de La guía del autoestopista galáctico.

221B_Baker_Street,_London_-_Sherlock_Homes_MuseumDecía antes que el piso de Sherlock y el Doctor Watson está en la calle Baker número 221B, y ya que ésa ha sido siempre la casa de Sherlock Holmes según el escritor y debido a lo querido que es el personaje, especialmente en UK, actualmente hay allí un museo de Sherlock Holmes para todos los que quieran acercarse a echar un vistazo y ver todo tipo de objetos que están ligados de alguna manera a este personaje que tanto vagaba por Londres resolviendo casos. Sin duda, uno de los sitios a visitar cuando uno vaya por esa ciudad y yo sin duda me lo apunto para el futuro, junto con otras tantas cosas que me gustaría ver, en esa ciudad, como la estatua de Peter Pan o la réplica de la TARDIS de Doctor Who, serie por cierto que no solo comparte cadena, sino también productor al ser también Steven Moffat el encargado de llevar Sherlock a buen puerto.

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Doctor Who (Matt Smith, el undécimo Doctor)

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Tras comentar mis impresiones con el noveno Doctor (Eccleston) y con el décimo (David Tennant) ahora que ya en casa nos hemos puesto al día con Doctor Who y aprovechando que justo hay parón al estarse grabando ahora la siguiente temporada y que esa contará con la llegada del duodécimo (Peter Capaldi), es el mejor momento para comentar lo que me ha parecido la saga de Matt Smith, es decir, del undécimo Doctor, ése al que Tennant pasó el relevo habiéndose despedido por todo lo grande al haberse protagonizado tantos momentos memorables y haber actuado de una manera tan sublime encarnando a ese Doctor tan, pero que tan molón.

Por primera vez, me han gustado mucho más los ayudantes que el propio Doctor. La historia de Amy y Rory ha abarcado prácticamente todos los capítulos en los que este Doctor ha estado ahí antes de su regeneración a Capaldi y de hecho la primera cara que vio fue la de Amy, una Amy de tan solo 7 años que estaba sorprendida por ver que un tío raro salía de una cabina azul, pero del que se enamoró platónica y perdidamente desde ese instante, quizás por los momentos de pedigüeño con la comida de este Doctor que decía desear una manzana y que la escupió con asco y que finalmente dio el visto bueno a unas natillas con barritas de pescado, un comistrajo con todas las de la ley de esos que yo misma sería capaz de hacerme si no fuera porque, en realidad, odio el pescado congelado.

tumblr_static_river-songLa historia de River Song, de la que tuvimos unas pinceladas en un capítulo con Tennant, cobra vida en esta etapa y todos los misterios que hay alrededor de esta mujer tan cercana al Doctor y con una relación tan especial al mismo tiempo, se resuelven a poquitos, dejándonos cada uno de ellos flipando un poco más con los viajes, con la línea temporal de cada uno, con el cómo se cruzan y con lo peligrosas que pueden ser algunas organizaciones que hay en este cúmulo de universos que no dejan de cambiar tanto de lugar como de momento. Brechas temporales a tutiplen, millones de paradojas (que por lo general se solucionan solas, como dice el Doctor) y un montón de nuevas aventuras son lo que encontramos en la etapa de Matt Smith como Doctor y aunque su destornillador sónico no mole tanto ni se pegue esas carreras, sus momentos de “Gerónimo” y algunos de brillantez están muy bien, aunque su personalidad es demasiado tranquila y al contrario que sus anteriores encarnaciones, él se da por vencido y si no fuera por sus acompañantes, se habría quedado tirado en la cuneta a las primeras de cambio.

wedding_01Aunque los Pond molan tanto como para que incluso se peleen por el apellido al no solo no estar dispuesta Amy a cambiar el suyo por casarse, sino que quiere que su Rory sea un Pond (y es lo que se merece por cómo es su relación), no son los únicos que ayudan al Doctor, ya que conoce a nuevos amigos y, además, al final tiene una nueva ayudante, su chica imposible, su Clara que me ha ganado totalmente desde el minuto uno y es que al principio de la etapa del undécimo, con el guionista nuevo que venía a cambio de Russell, es decir, con Moffat, daba la sensación de que quizás sus episodios individuales no eran tan chulos y que era todo una preparación para dejarnos con el culo roto a final de temporada haciendo que todo encajase, pero al final también entre medias había momentos épicos y al final, por méritos propios, se ha hecho con la máxima responsabilidad de la serie y es ahora el que maneja los hilos, haciendo que incluso haya vuelto el Doctor Guerrero, ése Doctor no numerado, pero que también era el Doctor aunque luchara con armas, porque se gastó regeneración en él y desde él salió Eccleston y, es que hasta le ha dado una vuelta de tuerca a todo en la película especial del 50 aniversario, en ese Day of the Doctor tan guay que he podido ver en 3D junto a Moi y de la que hemos disfrutado como enanos.

Como Neil Gaiman es un fan confeso (como buen británico) también se ha encargado del guión de un par guiones y ambos son muy buenos, uno sobre la Tardis y otro autoconclusivo en la época de Clara. Espero que el autor de The Sandman siga colaborando en el futuro, porque sus pequeños caramelitos, aunque alejados de la trama principal, molan mucho para tener viajes extras que nadie otro hubiera contado y que enriquecen también a Doctor Who, dos palabras que en las temporadas de Matt Smith se han repetido mucho y que en español sonaban como “¿Doctor… qué?” porque es la forma más acertada de traducirlo sin que pierda su sentido de misterio, eso que guarda el gran secreto del Doctor, su nombre, el que todos desconocen salvo, quizás, River Song.

Quedan muchas ganas de ver a Capaldi en acción, pero toca esperar y es uno de los mejores momentos para ir viendo a ratos la serie clásica por lo que me esperan nada menos que 26 temporadas por delante y, como diría el que es ya mi Doctor (se dice que todos tienen a uno) Allons-y.

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Un litro de lágrimas (1リットルの涙)

09 Un litro de lagrimas

Para seguir ejercitando el oído con el japonés me he visto la serie “Un litro de lágrimas” (1リットルの涙, ichi ritoru no namida). Los nipones a las series las llaman dorama (ドラマ) por la palabra drama por el sentido de interpretación de la palabra que después debido a las obras de teatro griegas que eran en su mayoría tragedias, nosotros utilizamos continuamente con el sentido de que es algo para llorar, que es dramático y justo es algo que en Un litro de lágrimas se da también, aunque podríais imaginarlo con el titulito de marras.

838A83b83g838BUn litro de lágrimas es una serie de tan solo 11 episodios en los que se cuenta una historia basada en hechos reales para la que se han tenido en cuenta los registros del diario de Aya Kitou y también se ha hablado con sus parientes para así poder crear un guión de lo más fiel, aunque llevado al siglo XXI en lugar de estar todo a finales del siglo XX como en los hechos reales y cambiándose además el apellido de la protagonista (y por consecuente de su familia) por el de Eikichi y metiendo también a alguien cercano a ella para que hubiera una relación amorosa y de verdadero apoyo moral, pero por lo demás, tanto el trabajo de cada uno de ellos, como lo unidos que estaban todos o cómo se tomaban la noticia de la enfermedad de Aya y cada uno de los cambios que ella sufría, parece ser que están plasmados con mucha fidelidad y que realmente esta chica ha llegado a darle mucha fuerza y ganas de vivir a gente con otros problemas o incluso con su misma afección y que a día de hoy sigue siendo incurable, una enfermedad de degeneración espinocerebral con la que pierde, como se explica en la serie, el control sobre su cuerpo por completo.

a7a7f574En la serie se presenta de maravilla a los personajes y las escenas escogidas para ver la evolución de esa enfermedad tan dolorosa, junto con la manera de afrontarlo de la protagonista, siempre dejaban con ganas de ver otro capítulo más. Avanza todo tan rápido para la pobre Aya… es muy triste ver cada nuevo estado de su enfermedad y saber desde el principio cuál será su final, pero al mismo tiempo es bonito ver cómo lucha para continuar viviendo el resto de sus días de la mejor manera que pueda y sobre todo intentando ayudar a los demás mientras tiene la esperanza de que se consiga una cura con la que pueda volver a la normalidad, una cura con la que pueda seguir jugando al baloncesto, con la que pueda caminar junto a sus amigos, con la que pueda ser una chica como cualquier otra.

Aunque podéis pillar unas lloreras tremendas, merece la pena verse la serie, si no tenéis problemas con la versión original subtitulada, ya que esta serie no está licenciada en nuestro país.

No estoy muy puesta en actores, actrices, cantantes, etc. de origen nipón, porque hay tantos que… pero como suele ser habitual en las series, la protagonista es también una idol (Erika Sawajiri) y su amigo (Ryo Nishikido) está en un par de grupos de música de la discográfica Johnny’s Entertainment Imperial Records que ficha a los que por allí se consideran guaperas, es decir, que tiene lo que aquí llamaríamos grupos para quinceañeras.

Como no estoy nada puesta en doramas, podéis recomendarme alguno si queréis y os lo agradecería. Pero que sea de origen japonés, ya que aparte de como entretenimiento quiero verlos para escuchar el idioma.

 

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