sA_formulaOgawaRecientemente me he leído el libro La fórmula preferida del profesor, de la autora Yoko Ogawa. Nunca antes había tenido en mis manos ninguna otra obra de esta escritora contemporánea japonesa, pero esta me ha parecido lo suficientemente entretenida como para pillar algunas novelas suyas más, aunque eso sí, me temo que será cuando tenga mi querida Nexus 7 de vuelta a la tierra de los vivos, ya que me encanta ese cachivache para leer.

En La fórmula preferida del profesor, se nos presenta una historia de amistad de lo más bonita, con una relación un tanto especial y que me recordó a ef, una serie de dos visual novel que se adaptaron al anime por el estudio Shaft y que me encantaron. El parecido entre ef y esta novela se debe a que en una de las historias del juego de minori, hay un personaje con problemas de memoria, evaporándosele siempre a corto plazo lo que haya sucedido hace más de 13 horas, y teniendo intacta la de largo plazo de antes de que tuviera un accidente. Con La fórmula preferida del profesor ocurre lo mismo, solo que esta vez el personaje al que le ocurre es un anciano y su enfermedad hace que su memoria tan solo sea de 80 minutos, teniendo también por su parte la memoria a largo plazo de hace varios años, perfecta, sin ningún tipo de problema.

A partir del tema principal de la pérdida de recuerdos tan rápida del profesor, se hila una historia en la que una asistenta, nuestra protagonista, termina en su casa, con una serie de normas de lo más extrañas, pero que lleva a rajatabla porque necesita el dinero y también porque le resulta de lo más curioso ese hombre que lleva notas prendidas con imperdibles por toda su ropa para así intentar recordar al menos cosas que le puedan parecer importantes en su día a día.

Ya desde que se conocen, y tras acostumbrarse a que cada día deba presentarse de nuevo, nuestra protagonista se da cuenta de que el profesor es un hombre muy culto que ama las matemáticas por encima de todas las cosas y ese amor que él siente por las matemáticas, le llega a ella de un modo que empieza a interesarse por los números de un modo que nunca antes había hecho. Es más, en este libro hay un montón de explicaciones matemáticas, contadas de un modo de lo más amenas para que cualquiera, tenga conocimientos o no en la materia, entienda de lo que se está hablando y eso es parte del encanto de la novela.

Hay varias escenas muy bonitas, algunos pasajes que según lees, quieres volver a leer, y es un drama de lo más tierno entre unos personajes que tienen muy poco en común y entre los que hay una gran diferencia de edad, por lo que es una lectura más que recomendada por mi parte.

El amor por el béisbol, el comportamiento del profesor con los niños, el cómo se trata el tema de la memoria… todo eso y más son cosas que tendréis que descubrir por vosotros mismos si queréis leer este libro, ya que no quiero entrar en detalles sobre ese tipo de cosas que seguramente os hagan esbozar una sonrisa.